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lunes, 21 de octubre de 2019

El ganado bravo de origen manchego en Hispania, la revista de Historia del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas)


http://hispania.revistas.csic.es/index.php/hispania/issue/view/71

El pasado 20 de mayo, recibimos un correo electrónico, en el que se nos informaba de la publicación en "Hispania", la revista de historia del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), de un artículo de interés para nuestra iniciativa. 


Con el título: "La Monarquía Hispana y el control de los recursos hídricos: hacia la desecación de Las Tablas de Daimiel de 1751", se adentra en las causas que llevaron a Fernando VI a desecar por primera vez Las Tablas de Daimiel. Poder, molinos y tablas se entrecruzan como factores que confluyeron para cambiar el rumbo del humedal para siempre, se afirma en la presentación del artículo. 



Nos mostraban el enlace a la revista y al artículo en cuestión: 
El escrito estaba remitido por Alberto Celís Pozuelo, que además es uno de los autores.   

Agradecemos que nos hayan tenido presentes en la divulgación del artículo, recomendando su lectura y difusión por la calidad y cantidad de la información sobre la historia de, lo que hoy conocemos como, Las Tablas de Daimiel o Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. 


Con anterioridad a la publicación de este artículo, tuvimos la ocasión de contactar con Alberto Celis Pozuelo, para solicitar colaboración aclaratoria sobre la procedencia del ganado vacuno bravo que se crió en la finca Zacatena por su propietario Ramón Sierra de Daimiel.


A su vez, también recibimos solicitud de colaboración para la mención de bibliografía que recogiera las bondades de los pastos para el ganado mayor en la zona que hoy ocupa el Parque Nacional, cuestión que no pudimos atender por desconocimiento preciso, remitiendo a otros conocedores de estudios sobre la zona. 
 
Mencionamos seguidamente alguna reflexión que suscita el artículo en relación a la conservación del bovino de origen manchego (desaparecido de esta zona a pesar de que fuera su lugar habitual de cría durante cientos de años). 

Lo más destacable es que el ganado vacuno es mencionado en el artículo, cuestión inusual en los trabajos de investigación sobre este Parque Nacional Español.

La palabra "toros bravos" aparece mencionada en el artículo, lo que nos aproxima a la realidad, sin embargo se sigue aplicando el código de silencio sobre la importancia de la zona en la Historia de la Bovinotecnia. Una única mención se agradece, pero se hace escasa, tampoco se aprovecha para explicar las aportaciones zootécnicas de los bóvidos ungulados originarios de la zona que supuso el aprovechamiento para pastos y cría de estos animales, cuyos descendientes se crían en otros lugares de la Península Ibérica, Francia y en América.  

Texto reseñable del artículo y buscador de palabras.


Se acude al tópico, al encuadrar a los ganaderos de la época como "señores del ganado". La propia cita y la referencia del autor de la misma, Antonio Luis López Martínez, especifica su uso: "El ganadero encarna todos los tópicos de señoritos, absentistas, rentistas, casi auténticos de la sociedad" dice en la página 22 del libro que se menciona "Ganaderías de Lidia y Ganaderos. Historia y economía de los toros de lidia en España".

Los ganaderos de la época crearon un sistema de mejora racial de animales domésticos, que les exigió estar muy pendientes de las tareas pecuarias. No se trataba de ser meros propietarios de ganado en extensivo en determinadas zonas y, llegado el momento, hacer trashumancia o trasterminancia. Se trató de una dedicación, trabajo,  esfuerzo, inversión y estudio que fue mucho más allá de la posesión de animales y obtener sus frutos. Marcar cada uno de los animales que se criaba, clasificarlos en grupos o reatas, ponerles un nombre y hacer su seguimiento documentado durante toda su vida, comparando su evolución dentro de la ganadería y relacionándolo con el resto de los individuos, generó un sistema. Este sistema permitió la selección morfológica y de actitud de los animales que ha llegado hasta nuestros días. El apareamiento por corralas, el herraje de animales y el control de su identidad ha permitido sistematizar la mejora de razas domésticas.

Los ganaderos aludidos como "señores", "señoritos"... asociado a conductas pasivas y privilegiadas de la sociedad no concuerda con la realidad estudiada y comprobada desde la Historia de la Economía y desde la Historia de la Zootecnia.


Los ganaderos españoles de aquella época fueron pioneros en los sistemas de cría y los resultados obtenidos se siguen aplicando en otras razas como el ganado caballar, asnal, mular, lanar... Más allá de los espectáculos taurinos, todo el sistema de transporte hasta la aparición del ferrocarril y los vehículos a motor estaba abastecido por razas mejoradas de animales de tiro y monta, además de que fuera la principal herramienta de tracción en las tareas agrícolas y de la industria de transformación alimentaria. Las norias de sangre para moler trigo, aceituna y para obtener agua, eran tiradas por animales mejorados y criados por ganaderos especializados en este Parque Nacional. La cría de ganado para las campañas militares nacionales y europeas serían el orgullo de su población en cualquier otro territorio, la filmografía reciente nos ilustra con historias de ejemplares de caballos de granjas británicas que fueron utilizados en contiendas bélicas. La historia de un único caballo en la película "War Horse" remueve emociones sobre el vínculo existente entre sus criadores y los animales con nombre propio.

Resulta triste que la afección a estas tradiciones sea omitida y no se pueda hacer jactancia de este conocimiento acumulado sobre tantos y tantos toros y vacas que se han criado y de los que se conoce su historia, sencillamente por haber sido criados en estos parajes de una determinada manera.  

López Martínez, Antonio Luis, Ganaderías de lidia y ganaderos: historia y economía de los toros de lidia en España, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2002.

Fuente de la Imagen de libro de Antonio Luis López Martínez y de la página 22: Ganaderías de lidia y ganaderos: historia y economía de los toros de lidia en España, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2002.


Por otro lado, resulta curioso que se compare el control que ha existido sobre el concepto actual de "Parque Nacional" como figura de máxima protección pública, atribuida a una zona, con el control que sobre el mismo espacio, se tuvo en otra época, pero en la que no se había ni imaginado lo que hoy es un Espacio Natural, y que estos pudieran ser objeto de protección y conservación, como los son hoy.

En términos de comparación hay un desequilibrio, que no se pone de manifiesto con las referencias necesarias a lo que hoy es un Parque Nacional y un Espacio Natural Protegido.

La cuestión es que, atribuir actuaciones beneficiosas o perjudiciales a un espacio natural protegido inexistente en la época estudiada, se presta a la confusión.

Como muestra se cita textualmente: "El 21 de julio de 1751 Fernando VI ordenó abrir las compuertas de los molinos harineros del Guadiana con el objetivo de evacuar el agua de Las Tablas de Daimiel. Supongo el inicio de una serie de actuaciones que provocaron la desecación de gran parte la superficie encharcada que ocupa el actual Parque Nacional".

Lo que hoy conocemos como "Las Tablas de Daimiel" y el "actual Parque Nacional", aunque hablemos del mismo espacio físico que pudo ocupar este topónimo y figura de protección, no significan lo mismo, en distintos períodos de tiempo, cuando ha existido una evolución del propio espacio físico y de las normas de protección.

La mención actual contiene un significado de espacios conservados con las máximas figuras de protección de bienes jurídicos que se desconocían en la época estudiada.


También contiene un sentido reivindicativo que implica a los presuntos agresores de estas figuras protegidas, como si hubiera existido un anticipo de esquilmadores de la naturaleza y del medio ambiente de aquella época.

En otro momento a los ganaderos relevantes de la zona, se les atribuye el hecho de ser los solicitantes de la destrucción del molino del Navarro y se nombra a Pedro Jijón González y  José Antonio Sánchez Jijón, ambos de Villarrubia de los Ojos.

La realidad es que el conflicto continua, según la posición en la que te encuentres interesará que exista agua estancada artificialmente o se prefiere el drenaje natural.  

Si se tiene en cuenta la secuencia cronológica y se pretendiera la recuperación como espacio natural, habría que eliminar cualquier intervención humana en el cauce para que todo fluya con la normalidad de un paraje estacional. 


Se reseña a título anecdótico, en la página 74 se justifica el estudio de las rogativas para analizar la climatología, cuestión que nos parece muy interesante, mencionamos literalmente: "se han utilizado, fundamentalmente, los libros del Ayuntamiento de Daimiel, población más cercana al Parque Nacional".


La mayor o menor cercanía del actual Parque Nacional de la Las Tablas de Daimiel a un municipio no ofrece discusión, es Villarrubia de los Ojos que está aproximadamente a 6 kilómetros, estando Daimiel a 8 kilómetros aproximadamente, ambas mediciones estimatorias en línea recta. 

El dato que no se tiene en cuenta es el del municipio que pudiera resultar más o menos afectado en caso de exceso de pluviometría con las compuertas cerradas de las presas artificiales. Nada se menciona, pero los perjuicios históricos de las recrecidas del Giguela y resto de arroyos afluentes, afectaría exclusivamente al municipio de Vilarrubia de los Ojos, por su proximidad y ubicación en la vertiente. Los encharcamientos podrían llegar hasta las mismas casas de Villarrubia de los Ojos.  El control manual de las presas produciendo la proximidad del agua estancada artificialmente producía otras perjuicios que no se mencionan en el artículo, parece razonable que los más interesados en intervenir en los perjuicios de los excesos procedan de la zona afectada. 


Presa de Puente Navarro en el límite del actual Parque Nacional de las Tablas de Daimiel se aprecia la zona encharcada artificialmente, con zona vegetal y las estribaciones de los Montes de Toledo al fondo destacando el Alamillo y La Friolera en sus dos extremos. Septiembre de 2019.

Viñedo tradicional encharcado en marzo de 2018. Como posible causa del encharcamiento la falta de limpieza de arroyos y retención de la presa de Puente Navarro tras la fuerte crecida por la intensas lluvias de la primavera. El problema del control del agua sigue afectando y beneficiendo según la posición y el exceso o escasez de recursos hidrícos.

Se adjunta fotografía del año 2018 en la que se observa un viñedo tradicional encharcado por la subida del nivel tras las lluvias de primavera. La permanencia del agua en estas zonas produce la pérdida de estas plantas que en algunos casos tienen más de 50 años. Se apunta como problema actual de las zonas que se ven afectadas por la regulación humana del agua estancada. Para los agricultores afectados, el control sobre la presa que regula la rápida evacuación del agua, es fundamental, de ese rápida evacuación del excesivo y súbito encharcamiento dependerá conservar la cosecha anual y las plantas ancestrales.

En opinión de Lorenzo Cerón, otro miembro de la iniciativa para conservación del vacuno de origen manchego y Licienciado en Ciencias del Medio Ambiente, el artículo es muy interesante ya que aporta una gran cantidad de información sobre la transformación del paisaje de la zona, a medida de que, por diferentes intereses, cambian los usos y aprovechamientos del territorio. Pone de manifiesto la actividad ganadera de la zona y la explotación de áreas que se habían identificado como tradicionales en la cría de vacuno. Además se aportan datos sobre la composición de la cabaña ganadera de los Sánchez Jijón en un determinado momento y se habla de otros ganaderos que tuvieron vacuno bravo como el Conde de Valparaíso.

Seguimos pensando que el uso ganadero de vacuno en esta zona del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel se trata tangencialmente, y cuando se aborda, se hace para ser la causa de consecuencias no deseables, en este caso la desecación.

La presencia del ganado vacuno en la zona, es anterior a la agricultura, y por lo tanto a los molinos hidráulicos. La intervención humana en los ciclos naturales de encharcamiento por rebosamiento de los cauces naturales produce cambios, y estos han llevado a la desaparición de la raza autóctona de vacuno de la zona.

En la lógica de cómo se producen los hechos que altera los ciclos naturales de nuestro entorno pareciera que, lo más inadecuado es encharcar artificialmente una zona.

En cualquier caso, es de agradecer que se vaya reconociendo la existencia del ganado vacuno en la zona y, que lejos de seguir reivindicando una zona permanentemente encharcada, deberíamos reclamar una zona naturalmente encharcada con la reintroducción de la fauna y flora desaparecida recientemente.

La mención de los "ojillos" y "ojuelos" del sur de Villarrubia de los Ojos como aportadores de aguas subterráneas a las zonas encharcadas y la mención de otro topónimo como El Rosalejo son de agradecer porque sirven para documentar los lugares de cría de los toros jijones.

Reiteramos agradecimiento a Agustín Celís Pozuelo y trasladamos la felicitación por el buen trabajo realizado, animándole a que dirija otra mirada hacia este espacio en el que encontrará un rico patrimonio perdido que a poco que indague encontrará.
  


Paraje "El rosalejo" en el borde del río Giguela, zona ganadera mencionada en el trabajo. 


Ganado bovino en las inmediaciones del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. A penas si se puede mantener con los pastos existentes, a pesar de que venimos de periodos de recuperación hídrica, otro ejemplo de cómo afecta la gestión del agua a los usos tradicionales que ha tenido el territorio. 


sábado, 15 de junio de 2013

Reportaje en la revista técnica ganadera "Ganadería": Cómo encajar la Ganadería Extensiva en la nueva PAC







La revista técnica ganadera "Ganadería" de Editorial Agrícola en su número 85 de Mayo-Junio de 2013 publica el reportaje "Cómo encajar la ganadería extensiva en la nueva PAC. Este reportaje ha sido elaborado por el periodista agroalimentario César Marcos y ha contado con las opiniones de los promotores de "Toro Jijón. Iniciativa para la conservación del bovino manchego" Lorenzo Cerón Miranda y Manuel Zamora Soria.

El reportaje no puede ser más oportuno ya que la ganadería extensiva recibe subvenciones de la Unión Europea y se va a revisar en los próximos meses el sistema de adjudicación de estas ayudas, que en algunos casos permite la conservación de las razas autóctonas de bovino. En el siguiente enlace se puede conseguir información detallada sobre la PAC.


El reportaje también se ha ilustrado con una foto realizada por Paco Zamora a ejemplares de la vacada jijona de Hermanos Quintas en Colmenar del Arroyo (Madrid).
En este enlace podemos obtener el reportaje:

En este otro enlace también se obtine el documento:






domingo, 2 de septiembre de 2012

Los dibujos de Toros de Manuel Castellano como referente de la morfología originaria del Bos Taurus Ibéricus.

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Los dibujos de Manuel Castellano como referente de la morfología originaria del Bos Taurus Ibéricus.

Sobre esta cuestión ya se ha escrito, Lorenzo Cerón Miranda ha recopilado un artículo de El País que escribiera William Lyon.

Martes, 17/2/2009
Madrid


TRIBUNA: WILLIAM LYON

Toro negro de España

WILLIAM LYON 04/01/1996
Madrid ha tenido muchas plazas de toros a lo largo de los años Las Ventas, el coso de la carretera de Aragón, un redondel al lado de la Puerta de Alcalá, la plaza Mayor y siempre han sido consideradas como las más importantes del mundo, debido en gran parte a los conocimientos y exigencias de los aficionados. Sobre todo en materia de toros: en provincias podían lidiarse reses sin trapío, pero en el foro tenían que evidenciar edad, pitones y casta.

Para toreros y ganaderos, Madrid era -sigue siéndolo, a su manera- la cátedra.¿Cómo es el verdadero toro de lidia? ¿Era el toro que mataba Cúchares a mediados del siglo pasado? ¿El que quiso imponer Guerrita a finales de esa centuria, un animal menos ofensivo? ¿El novillo raquítico -aunque todavía relativamente encastado- y con los cuernos artificialmente manipulados, de la época de Manolete? ¿El utrero engordado y con las astas manipuladas -el borrego, según el maestro Cañabate- de la época de El Cordobés? ¿El toro descastado y grande, "ande o no ande", y también con los pitones tocados de hoy día? Es obvio que el toro de lidia ha cambiado a lo largo de los siglos. Pero nunca nos dimos cuenta de la profundidad del cambio hasta inspeccionar la colección de dibujos de toros de Manuel Castellano, en la Biblioteca Nacional, o, mejor dicho, la edición facsímil que la Unión de Bibliófilos taurinos publicó en 1990, obra del infatigable y riguroso escritor e investigador Rafael Cabrera Bonet.

Desde luego, teníamos noticias de Castellano a través de la Enciclopedia Taurina de Cossío. Este pintor nació en Madrid en 1826 y pronto se dedicó, en un estilo realista y académico, a
temas históricos. Pero, de los aproximadamente 350 dibujos taurinos de Castellano, Cossío reproduce muy pocos y ninguno es de un toro bravo. Por eso, contemplar el libro de Cabrera, que reúne los 90 dibujos de toros -la mayor parte retratados en los corrales de la plaza de Madrid durante 1854 y 1855- no sólo fue una grata experiencia educativa , sino algo emocionante.

¡Qué toros; señores! Animales fuertes, musculosos y de buena crianza, con unas cabezas escomunales. ¡Qué cuernos! Por su trapío y enorme cornamenta, casi se parecen más al uro primitivo que a los toros de hoy. Es una pena que no haya espacio aquí para reproducir algunos de estos dibujos, ejecutados con lápiz negro la mayoría llevan el nombre de la res y de la ganadería, y hacen referencia a su juego en la plaza. Aparte de su valor artístico y documental, son el recuerdo de algunos encastes y ganaderías que ya no existen.
Ahora bien, como apenas había fotografías en Espana en 1854-1855, ¿existe la posibilidad de que éstos dibujos fueran exagerados?

Cabrera cree que no, y esgrime varias razones. En primer lugar, Castellano era un pintor de estilo realista: ¿por qué iba a cambiar al dibujar toros, por muy taurófilo que fuera? En segundo lugar, los demás dibujos de la serie (matadores, banderilleros, picadores, hasta studios detallados de monteras) están realizados con una precisión casi fotográfica. De nuevo, ¿por que exagerar al dibujar toros? Además, hay algún que otro dibujo de un toro cornicorto, lo cual resalta aún más el impresionante trapío de la mayoría.
Por otra parte, según la revista especializada de la época El Enano, el trapío de las reses del
año 1954 no era exagerado, sino sólo algo mejor de lo que se podía esperar debido a la pertinaz sequía: ni siquiera llegaban a lo que era normal para la época. También es de destacar la enorme afición de Castellano por la fotografía: su colección privada -ahora propiedad de la Biblioteca Nacional- era probablemente la más importante de su tiempo.

Aparte de bien presentados, ¿eran grandes esos cornúpetas? En aquel entonces no había pesos mínimos para los toros; se lidiaban o se rechazaban en base a su trapío y salud. Pero existen fotos de unos anos después donde sí hay puntos de comparación (alguna barrera, un pesebre) y los animales son enormes. Finalmente, hay que recordar que el reglamento de 1917 sí exige un peso mínimo para los toros en plazas de primera categoría: 550 kilos entre los meses de junio y septiembre. ¿Los toros de Castellano iban a ser muy por debajo de estas cifras?

"Estos dibujos reflejan bien a las claras la realidad del ganado que salía a las plazas de torosa mediados del pasado siglo", concluye Cabrera.

Es una pena que no hayan visto este libro la mayor parte de los ganaderos actuales. Ganaduros, les llaman a algunos. Compiten en fabricar en serie el llamado toro artista que facilite la faena estándar; para venderlo -no tienen reparos en cortarle los cuernos ni engordarle a base de piensos compuestos para disfrazar su falta de auténtico trapío; la evidencia está en miles de vulgares fotografías. ¿De verdad es, éste el toro bravo? Antaño, los criadores tenían más vergüenza, como dan fe los 90 magistrales dibujos de Castellano.


William Lyon nació en Nueva York en 1940. Cuando contaba 14 años, en un viaje con sus padres por España, al presenciar una corrida de toros, se despertó en él la afición. Se graduó como periodista el 1962 y se estableció en Madrid trabajando en distintos medios.

De 1982 a 1986 perteneció a la redacción de “El País”.

En 1987 publicó “La pierna del Tato. Historias de Toros”, un libro en donde se recogen una serie de relatos sobre la Fiesta, fue Joaquín Vidal quien prologó el libro y en él nos explica la basta cultura taurina y el conocimiento

Recopilación del artículo realizada por Lorenzo Cerón Miranda.

Recopilación información gráfica Rafael Cabrera Bonet y Manuel Zamora Soria.
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sábado, 24 de septiembre de 2011

Reportaje "Encastes en peligro de Extinción" en el número 38 de Taurodelta de Septiembre de 2011.


La revista Taurodelta dedica un reportaje a los encastes en peligro de extinción, concretamente en su número 38 correspondiente al mes de septiembre de 2011.

Este medio de difusión se autodeclara como la Revista oficial de la Plaza de Toros de Las Ventas y nos felcitamos de que por fin se reconozca en este reportaje que cuando se redactó el Real Decreto 60/2001 que regulaba el prototipo racial del toro de lidia se omitiera la Casta Jijona de la que expresamente se dice:  "y Jijón no se consideró pese a que había vestigios"

Enlace al reportaje:

jueves, 28 de julio de 2011

Artículos: "Los últimos Jijones" y "Cosas de ayer y de hoy" de Aurelio Pérez en ABC en el año 1983 y 1984









Toro de la ganadería de Aleas.


Adjuntamos dos artículos que aparecieron en prensa nacional en los años 80. Los títulos no nos pueden dejar indiferentes a los que entendemos que se debe proteger una variadad racial y se anuncia su desaparición. El primero de ellos lo comentamos en otra entrada.


Recomendamos su lectura para descubrir cómo se ha ido construyendo la imagen de la extinción de una variedad racial. Se evidencia una escasez de recursos de investigación y a pesar de ello se concluye con la certeza de la desaparición. Esto ha estado pasando desde hace más de cien años, sin que las personas que se han tomado la molestia en afirmar que la raza jijona ha desaparecido hayan consultado en las fuentes fiables en las que aparece esta información como son los ganaderos que todavía tienen esta variedad.


De las 1.300 ganaderías existentes, haber consultado a cuatro o cinco ganaderos no puede servir llegar a tesis de la extinción, máxime cuando los ganaderos consultados están interesados en hacer valer otras variedades raciales.


Xavier González Fisher nos informó en su día sobre el autor de los artículos: "Aurelio Pérez, "Villamelón" por mal nombre, fue un aficionado mexicano, directivo de Televisa por muchos años, que falleció hace ya algunos años.


Fue autor de un libro titulado "Orígenes de la Fiesta Brava", en el que repite algunos lugares comunes, pero del que no recuerdo que haga referencia al toro Jijón como origen del actual toro de lidia.Tengo también la idea de que se le atribuye haber obsequiado al Gobierno de España un Uro, que fuera reconstituído en los años 50 o 60 a partir de distintos cruces en Polonia.


Su muerte fue en cierto modo la puntilla para las transmisiones televisivas de los festejos taurinos, pues sin su impulso y protección, fueron desterradas de la compañía para la que trabajó largos años"


Rafael Cabrera Bonet, nos remitiría después la referencia bibliográfica completa:


Pérez, Aurelio (Villamelón). "Orígenes de la fiesta brava". México, Biblioteca Taurina, 1955. 4º. 283 págs., 1 hoja.


Información facilitada por: Victor M Luna Muñoz.




Fuente de los artículos: http://hemeroteca.abc.es/


sábado, 20 de febrero de 2010

TIERRAS TAURINAS







Reproducimos en este post del blog el escrito que he recibido de André Viard y que por su interés en la divulgación de la variedad existente en el Bos Taurus Ibéricus recomendamos.




Era una reivindicación antigua que este trabajo fuera accesible en castellano, pues bien, aquí lo tenemos.




¡¡¡Enhorabuena André y que sea un éxito!!!




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Estimado amigo,

Tengo el gusto de comunicarte que a partir del martes 23 de febrero, la revista-libro francesa "Terres Taurines" distribuirá en España una edición en castellano, cuyo primer opus dedicado a "Los últimos Veraguas" será presentado a la prensa este mismo martes 23 a las dos de la tarde en la Embajada francesa de Madrid.

Cada opus de esta colección que seguirá con periodicidad bimestral, ofrece un estudio temático original de 224 páginas sobre encastes y ganaderías.

En el documento adjunto encontrarás más datos sobre este proyecto y en la página
http://www.tierrastaurinas.com/ podrás hojear on-line parte del primer opus.

Me permito señalarte que suscribiremos gratuitamente dos bibliotecas en colegios o universidades para cada suscripción que registraremos, ofreciendo así a toda una generación el acceso a cada revista-libro de esta colección.

Te agradezco tu ayuda para dar a conocer nuestro trabajo.

Quedo a tu dispocisión para más datos.



Saludo cordial


André Viard




sábado, 12 de septiembre de 2009

La Ganadería en la Mancha y en los Montes de Toledo.

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LA GANADERÍA EN LA MANCHA Y EN LOS MONTES DE TOLEDO


(Capítulo del libro "Ganaderías de lidia y ganaderos. Historia y economía de los toros de lidia en España".

escrito por Antonio Luis López Martínez quien muy amablemente nos ha autorizado a reproducir íntegramente en nuestro blog, además de notas que sobre este capítulo obtuvo en distintos registros).




En esta región el medio físico y las circunstancias particulares de la repoblación favorecieron el desarrollo de una importante y diversificada cabaña ganadera. La ganadería aunque relacionada con la agricultura en algunos aspectos, tuvo, a diferencia de otras regiones peninsulares, importancia por sí misma, ya que la producción de animales para el abasto de Madrid, o la cría de ovejas para la lana constituyeron los principales cometidos de la producción ganadera.
La Mancha tiene un carácter relativamente plano y cerrado, lo que constituye un obstáculo para la escorrentía superficial, que favorece la retención de agua en forma de zonas lacustres producidad por afloramientos de los acuíferos subterráneos en algunos puntos, como es el caso de las Tablas de Daimiel y de otras formaciones lacustres más pequeñas (Arroyo Illera). Este medio natural permite la existencia de excelentes pastos, dehesas y agostaderos entre los que destacan las dehesas de Alcudia y la Real Dehesa de Zacatenas, que constituyen algunas de las más preciadas dehesas de la Orden de Calatrava, que era propietaria en la región de 114 dehesas con más de 250.000 ha de pastos. Las mejores tierras para el ganado vacuno se situaban en las orillas de los ríos y junto a las zonas lacustres, donde el pasto permanecía verde durante más tiempo.
También los Montes de Toledo constituían una comarca muy apta para el aprovechamiento ganadero. En una buena parte de la comarca los perfiles de las formaciones montañosas son bastante suaves, lo que permite el aprovechamiento del ganado vacuno. Las condiciones climáticas, con temperaturas relativamente suaves, con una media anual de 15º y una precipitación anual de unos 600 mm concentrada en invierno y primavera permitían, sobre todo en las laderas montañosas, el mantenimiento del pasto verde hasta la entrada del verano. Los suelos de escasa profundidad y poca materia orgánica son poco aptos para la agricultura, facilitando de este modo su aprovechamiento ganadero (Donézar Díez de Ulzurrún, 1984). Las cabeceras de los ríos y las zonas montañosas son las más apropiadas para la cría del ganado vacuno.
Estructura de la propiedad
Sí el medio físico hacía a esta zona apta para el aprovechamiento ganadero las circunstancias históricas terminarían por determinar la importancia de dicho aprovechamiento. Durante la Edad Media, la Mancha había constituído una zona fronteriza y, por tanto, con baja densidad demográfica, lo que favoreció la explotación ganadera en la región. La repoblación fue encomendada a las órdenes militares que se constituyeron en los mayores propietarios de la región hasta las desamortizaciones de los liberales en el siglo XIX. Este modelo de repoblación una determinada forma de ocupación, ordenación y explotación del territorio en la que el aprovechamiento ganadero fue el más destacado.
Las mismas órdenes militares promovieron la constitución de comunidades de pastos entre distintos términos municipales de su jurisdicción, con el fin de facilitar el desarrollo de la ganadería y atraer pobladores (López-Salazar Pérez, 1989). Los vecinos de los diferentes pueblos que integraban la comunidad de pastos tenían derecho a pastar sus ganados en todos los pueblos de la mancomunidad, ya que los diferentes municipios habían renunciado a tener bienes comunales para el aprovechamiento exclusivo de cada término municipal en concreto. Las comunidades más importantes fueron las del Campo de Calatrava y la de los Montes de Toledo, que agrupaban a decenas de municipios y disponían de varios cientos de miles de hectáreas de pastos en común.
Durante el siglo XVI la sucesivas desmenbraciones eclesiásticas promovidad por Carlos V y Felipe II supusieron la enajenación de buena parte de las tierras de las órdenes militares en la región, que a pesar de ello continuaron siendo los principales propietarios de tierras. El principal beneficiario de estas desmembraciones fue la nobleza que constituyó numerosos latifundios, también en buena parte dedicados a pastos para el ganado. Ni las órdenes militares ni la nobleza explotaron directamente sus latifundios. Lo que dio lugar a la aparición de un nuevo grupo de individuos relacionados con la tenencia de la tierra, estos son los grandes arrendatarios de las encomiendas de las órdenes y de los latifundios de la nobleza. Estos grandes arrendatarios constituían una especie de oligarquía local que se refuerza con la adquisición de los cargos municipales, regidores, lo que les permite controlar los ayuntamientos y elaborar ordenanzas en su propio beneficio.
Las desamortizaciones del siglo XIX supusieron el fin de la propiedad eclesiástica y municipal y la salida al mercado de muchas propiedades de la nobleza. A partir de 1855 en la provincia de Ciudad Real se vendieron 620.000 ha, que equivalen a una tercera parte de la superficie provincial, llegándose a poner en venta hasta el 80% de algunos municipios (Simón Segura, 1974). Este proceso favoreció a la burguesía local, descendiente de los antiguos grandes arrendatarios, que adquirieron buena parte de las propiedades puestas en venta, lo que consolidó su papel como oligarquía local (Mata Olmo, 1988). En el censo de grandes propiedades elaborado por la II República, casi el 70% de las propiedades latifundistas estaban en manos de propietarios locales o provinciales.
También en los Montes de Toledo las mayores parcelas correspondían en su totalidad a la nobleza, al clero (especialmente la Catedral de Toledo) y a los concejos municipales. Sólo la propiedad municipal con casi 300 dehesas ocupaba más de 220.000 ha. Una buena parte de estas grandes propiedades, unas 600.000 ha, aproximadamente el 40% de la superficie, estaba destinada exclusivamente a los pastos. La desamortización afectó de manera muy especial a la provincia de Toledo y significó la puesta en venta de una buena parte de sus tierras, si bien continuó manteniéndose la estructura de la gran propiedad, especialmente en las zonas montañosas, en las que el 60% de la superficie censada corresponde a unidades de más de 200 ha. A diferencias de lo ocurrido en Ciudad real, la proximidad a Madrid hizo que fuese la burguesía madrileña la que adquirió la mayor parte de las propiedades puestas a la venta, por lo que la clase latifundista siguió conservando en esta provincia un fuerte componente nobiliario y absentista (Mata Olmo, 1988).
Los criadores de toros de lidia
La oligarquía local tenías más intereses ganaderos que agrícola, aunque estos no estuviesen del todo ausentes. Precisamente el interés ganadero es el que está detrás de la adquisición de los oficios de regidores municipales que les van a permitir arrendar los bienes de propios, usurpar los pastos comunales y dictar ordenanzas municipales en su beneficio. Es esta misma oligarquía municipal la que regula la utilización por parte de los vecinos de las comunidades de pastos. Precisamente la mayor parte de los ataques lanzados contra los privilegios de la Mesta en el acceso a los pastos vendrían por parte de esta oligarquía urbana en defensa de sus intereses como grandes ganaderos estantes.
La gran hacienda municipal manchega era, como afirma López-Salazar Pérez (1986), una explotación mixta agrícola y pecuaria en la que se combinaban la labranza, la cría del ganado y la comercialización de los frutos. A los animales precisos para la labor, que en el caso de los grandes labradores manchegos los bueyes eran los animales de tiro preferidos, se unían los ganados de renta, lo que daba lugar a amplias cabañas ganaderas y hacía que muchos hacendados manchegos subordinasen su explotación agrícola a la ganadera. La cría de ganado a gran escala era una de las actividades preferidas por parte de los grandes labradores que eran unos auténticos "señores del ganado". Además de la cría de ganado para la labor estos grandes labradores criaban animales para el abastecimiento de carne a los mercados de los grandes núcleos de población próximos, especialmente Madrid, y subsidiariamente vender algunos animales de labor y toros para la lidia.
Es el contexto de estos grandes ganaderos en el que hay que ubicar la aparición de la cría del toro de lidia. La documentación relativa a la celebración de corridas de toros en madrid en los sglos XVII y XVIII nos ha permitido identificar a los proveedores de toros a la Corte que tenían un origen manchego. Así del estudio de López Izquierdo (1975) sobre festejos en Madrid en el siglo XVII resultan 5 ganaderos procedentes de la provincia de Ciudad Real y 11 de Toledo, mientras que entre los ganaderos que se presentaron en Madrid entre 1760 y 1800 hay 20 de la provincia de Ciudad Real y 4 de la de Toledo. De todos estos ganaderos que vendieron sus toros en Madrid hemos conseguido estudiar el perfíl y la trayectoria que siguieron algunos de ellos los que nos permite aproximarnos a trazar un cierto perfil de los mismos.
Los proveedores de toros de origen manchego correponden a lo que hemos denominado "señores del ganado". Precisamente, son los que más cabezas de ganado poseen y todos ellos forman parte de la mencionada oligarquía urbana, ya que poseen el cargo de regidor municipal o bien se trata de miembros de alguna de las órdenes militares, mayores terratenientes de la zona, o bien de arrendatarios de algunas de las encomiendas de dichas órdenes, lo que les permite ejercer un importante control territorial sobre la región. Por otra parte se aprecia en ellos una larga tradición familiar, que llega a ser más que secular en algunas familias de ganaderos. El catastro de Ensenada, los protocolos notariales y ciertas referencias bibliográficas nos permiten seguir la trayectoria de algunas de estas familias de ganaderos. Se trata de las familias Muñoz en Ciudad Real, Sánchez Jijón y Díaz Hidalgo en Villarrubia de los Ojos.
Gonzalo Muñoz Treviño de Loaysa, natural y vecino de Ciudad Real en el siglo XVII, ha sido estudiado, a partir de la descripción de sus bienes tras su muerte en 1670, por López-Salazar Pérez (1981). Se trata de un gran labrador que si bien no poseyó muchas tierras -178 ha entre cereal, viña, olivar y huerta- si que fue propietario de una importante cabaña ganadera, al tiempo que agricultor de una considerable explotación agrícola que abarcaba unas 4.000 fas, incluídas superficie sembrada y barbechos. Su cabaña ganadera estaba dedicada tanto a la labor, para la que contaba con 160 bueyes reveceros, como a la renta con 37.000 cabezas de ganado lanar, 782 cerdos, 532 vacunos, 527 ganado caprino, 280 mulos, 246 caballos y 79 asnos. Esto hace que haya que considerar que fue la explotación ganadera la que le resultó más provechosa, siendo la labranza una activdad secundaria (López-Salazar Pérez, 1981). Una buena parte de la actividad ganadera estaba destinada a abastecer los grandes mercados urbanos próximos, como demuestro el que haya constancia del envío de 80 cabezas vacunas para Madrid y 44 para Toledo. Además aunque no hay referencias documentales, hay que suponer que Gonzalo Muñoz también vendió reses para la lidia, como demuestra el hecho de que, además de 4 toros padres, tenía 10 toros de 5 años, cuyo destino sería, sin duda, la lidia.
Una cabaña ganadera de estas dimensiones le obliga a tener que contar con una gran superficie de pastos, para conseguirla se va a valer de su condición de caballero de la orden de Calatrava, lo que le va a permitir arrendar o administrar hasta 10 dehesas en el Campo de Calatrava, entre ellas la Real Dehesa de Zacatenas. Al finas de su vida consiguió, en pugna con los ganaderos serranos, el arrendamiento del valle de Alcudia, que tenía capacidad para 139.000 ovejas.
Descendiente suyo sería Álvaro Muñoz Torres, regidor perpetuo de Ciudad Real, que en el catastro de Ensenada, casi 100 años después, aparece como el principal ganadero de Ciudad Real. Sus propiedades en el término municipal estaban constituídas por 1.500 fanegas de cereal de secano, 23.000 vides, 660 olivos y 32 fanegas de regadío. Pero, también, en este caso, destaca por su ganadería, integrada por 15.000 cabezas de lanar fino, 250 vacas y 100 toros, además de mulas, cabras y cerdos. Al igual que en el caso de su antepasado, su ganadería invernaba en el Campo de Alcudia. Aunque no hay referencias a que vendiese toros de lidia el número de toros de su propiedad, así lo indica, así como el hecho de que su hijo, Álvaro Muñoz Teruel vendiese toros en Madrid desde 1782, vndiendo 33 toros en 1796 y 24 toros en 1797.
La segunda familia de criadores de toros de lidia importante fue la de los Sanchez Jijón, vecinos de Villarrubia de los Ojos del Guadiana, localidad de la que salieron otros ganaderos de toros. Según un estudioso de la familia (Villalobos, 1967), esta se instala en Villarrubia desde el siglo XVI. El primer testimonio de su actividad como ganaderos data de 1679 cuando Juan y Pedro Sánchez Jijón venden 20 toros para la plaza de Madrid. En 1721 un toro propiedad de la familia da muerte a una mujer, si bien la primera descripción de sus actividades agro-pecuarias es de 1736, fecha de una descripción de sus bienes. La ganadería vacuna estaba formada por 233 vacas, 49 toros, 30 utreros y 30 erales, en total 369 cabezas. En una posterior descripción de 1743, la ganadería vacuna serían 300 vacas, 140 toros con más de 2 años y 16 cabestros, incluídas las guías. Por último, los bienes de José Antonio y Miguel Sánchez Jijón, hijosdalgo y caballeros de la Orden de Calatrava estaba constituída, según el Catastro de Ensenada por 1.120 cuerdas de cereal de secano, 362 cuerdas incultas por montuosas, 15.700 vides y 5.000 olivos. Su ganadería era muy extensa y diversificada, en ella 250 mulos, 250 caballos y yeguas, 2.700 cabezas de lanar fino, 1.600 de caprino. La ganadería vacuna era muy extensa, con 433 vacas y 180 crías, 209 toros de todas las edades y 38 bueyes de labor. De aquí queda claro que a pesar de la importancia que pudiese tener su actividad como agricultores, los Sánchez Jijón eran antes que nada grandes ganaderos, como lo demuestra el hecho de tener 48 trabajadores, entre mayorales y zagales ocupados con el cuidado el ganado. La ausencia de tierras de pastos entre sus bienes hace pensar que para mantener su ganado arrendarían dehesas para lo que debieron valerse de su condición de caballeros de la orden de Calatrava. A este respecto hemos localazado en los protocolos notariales de Villarrubia algunos testimonios de arrendamientos de las dehesas de Calatrava la Vieja, de la Encomienda de Carrión y del Campo de Alcudia.
Su actividad como ganaderos de lidia queda constatada, sobre todo, en las ventas que hacen de sus reses a la plaza de Madrid, desde antes de 1760. En el Archivo de la Comunidad de Madrid, donde se conservan parte de los libros de contabilidad de la plaza de toros madrileña, hemos localizado las siguientes adquisiciones de toros de la familia Sánchez Jijón:
-1770 59 toros
-1772 61 toros
-1790 72 toros
-1796 97 toros
-1797 70 toros
A partir de 1803, a la muerte de José Sánchez Jijón, los toros se lidian a nombre de su viuda Leonor del Águila y posteriormente del segundo marido de ésta, Bernabé del Águila Bolaños. Hay un contrato para la venta de 12 toros propiedad de Bernabé para Andújar en 1807. Todavía en 1810, lidia toros a su nombre en Madrid, si bien apartir de 1814 ya no aparece su nombre entre los ganaderos que lidiaron en dicha ciudad, lo que parece indicar que la ganadería debió de extinguirse como consecuencia de los acontecimientos habidos durante la Guerra de la Independencia.
La última de las familias ganaderas manchegas analizada es la de Díaz Hidalgo, también de Villarrubia de los Ojos del Guadiana, que debió mantener buenas relaciones con los Sánchez Jijón puesto que Hermenegildo Díaz Hidalgo fue tutor de los hermanos José y Miguel, durante su minoría de edad. En una primera descripción de los bienes de Hermengildo Díaz Hidalgo en el Catastro de Ensenada, no aparece ganado vacuno y sí algunas tierras y ganado de diversas especies. Los principales testimonios de su actividad como criadores de toros de lidia aparecen vinculados a la venta de toros para la plaza de Madrid, en la que Hermenegildo Díaz Hidalgo comienza a lidiar desde 1782. A nombre de diferentes miembros de la familia se lidiaron toros en Madrid, al menos, hasta 1834:
-1790 24
-1796 20
-1797 15
-1831 20
-1834 24
Aunque, también, hemos localizado en los protocolos notariales de Villarrubia algunos contratos de venta de toros hechos por Hermenegildo Díaz Hidalgo a finales del siglo XVIII a las plazas de toros de Valencia, 13 toros, de Antequera, 40 toros y de Granada 24 toros.
Todavía durante la primera mitad del siglo XIX continuaron lidiándose toros en Madrid procedentes de Ciudad Real, en concreto durante este período se presentaron dicha ciudad 17 ganaderías. Si bien la presencia de toros manchegos en Madrid decayó en la segunda mitad del siglo XIX, en la que sólo se presentó un ganadero de esta provincia. La reforma agraria liberal constituyó, además de la desaparición de los grandes propietarios tradicionales, un cambió en la orientación agraria de la zona. El progreso de las actividades agrícolas llevadas a cabo por los nuevos propietarios fue arriconando la cría del ganado, entre ella la del ganado de lidia en las áreas marginales, cabeceras altas de los ríos y zonas montañosas de la región. Por último, ha sido la irrigación de los valles y la desecación de las zonas lacustres la que ha terminado arrinconando la cría del toro de lidia en las zonas serranas (Pardo Abad, 1988).
En la actualidad, la cría del ganado de lidia se concentra en el norte de la Provincia de Toledo y en el sur de la de Ciudad Real. La provincia de mayores efectivos ganaderos es la de Toledo, especialmente en los municipios de los Montes de Toledo y Sierra de S. Vicente -Navamorcuende, Oropesa, Peña de Aguilera y los Yébenes.
DISTRIBUCIÓN ACTUAL DEL GANADO DE LIDIA EN LA MANCHA
Provincia
Municipios
Reses de lidia
Toledo
Ciudad Real
Albacete
Cuenca
Guadalajara
24
9
6
3
5
7.390
2.708
2.554
756
772
Castilla-La Mancha
47
14.180

AHP CIUDAD REAL
Catastro de Ensenada
Villarrubia de los Ojos, leg. 767-768
En el término hay:
-430 vacas
-150 becerros y becerras
-209 toros de todas las edades
-7 bueyes
-18 cabestros y 2 guías
El valor de un becerro al separarlo de la madre es de 100 rs; 200 rs al cumplir los 2 años; a los 3 años 320 rs y si se deja para toro 520 rs con 5 ó 6 años. De modo que sí se vende capado a los 3 años vale 320 rs y si se vende como toro con 5 ó 6 años vale 520 rs.
Libro de personal:
-José Antonio Sánchez Jijón, hijosdalgo y caballero de la orden de Calatrava, soltero de 27 años de edad. Tiene la tutela de su hermano Miguel.
Servicio:
1 mayordomo, 2 criadas, 1 mayoral de mulas, 1 mayoral de bueyes de labor, 1 ayudador de la labor de mulas, 1 ayudador de la labor de bueyes, 4 zagales en la labor de mulas, 1 zagal en la labor de bueyes, 1 guarda de las vacas paridas, 1 mayoral de las vacas horras, 1 mayoral de los toros, 10 mayorales con otras especies de ganado, 3 ayudadores en el ganado vacuno, 9 ayudadores en otras especies de ganado, 2 zagales con los toros, 6 zagales con otras especies, 7 medios zagales con todos los ganados, 1 hortelano y 1 garañonero.
Bienes:
4 casas en el pueblo y 1 casa de campo, 1 molino de aceite
32 olivos de regadío
2 cuerdas y 3 cels e regadío
1.120 cuerdas de sembradura de secano
362 cuerdas incultas por montuosas
15.700 vides
4.957 olivos
3 eras empedradas con 6.020 varas
Ganado en el término:
-247 mulos de diferentes edades
-32 caballos y potros y 116 yeguas de vientre horras
-38 burros
-220 vacas de vientre con 180 crías
-213 vacas horras
-209 toros de todas las edades
-1.600 de cabrío
-2.680 de lanar fino
-90 cerdos
Ganado fuera del término:
-38 bueyes en la labor de Carrión
-100 yeguas en la dehesa de Calatrava en Carrión

Hermengildo Díaz Hidalgo:
2 casas, 1 molino de aceite, 1 mesón
370 cuerdas de sembradura de secano
59 cuerdas incultas por montuosas
4 eras empedradas con 7.015 varas
Ganado en el término
21 burros
63 yeguas
12 potros
67 mulos
2 caballos
1.000 cabezas de lanar
668 cabras
9 cerdos
Ciudad Real
legajos, 616-618
Los toros valen 150 al destete, 20 más cada año hasta cumplir los 3 y 50 más cada año hasta los 5 años
Álvaro Muñoz Torres
5 casas
32 fas de regadío
1.500 fas de sembradura de secano
23.000 vides
660 olivos
5 eras empedradas con 21.200 varas
2 casas de campo y 1 molino aceitero
Oficio de regidor perpetuo
Ganado vacuno:
18 pares de bueyes reveceros
250 vacas de parir
60 erales
Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real
Protocolos de Villarrubia de los Ojos
1793
Arrendamiento de la dehesa Calatrava la Vieja, perteneciente a las Órdenes Militares, que hasta entonces la llevaba en arrendamiento José Jijón, recluso por orden de S.M. en el convento de su orden. Se arrienda a un nuevo colono en 5.000 rs/
1793
Obligación para el pago de 13 toros
Nicolás Monsalve que otorga poderes de los consiliarios del Hospital Real Ganeral y Militar de Valencia para comprar 42 toros, ganado de la mejor calidad y fama que hubiese, para las funciones que se han de celebrar en la Plaza de Sto. Domingo. Por el citado poder ha comprado a Hermenegildo Díaz Hidalgo 13 toros con las siguientes condiciones:
1º Por cada toro se pagarán 1.300 rs que hacen 16.900 rs más 390 en razón de cabestraje a 30rs/toro. Dicha cantidad se le ha de entregar en letra cuando concluyan los festejos y contra el Sr. Portillo, comerciante en Madrid en la Puerta de Guadalajara a favor de Hermenegildo Díaz que habrá de cobrar Diego Villanueva, conductor de los toros.
2º Los toros han de ser conducidos por cuenta de Hermenegildo Díaz hasta Requena, a partir de aquí corren por cuenta del citado Hospital, que se hará cargo de la manutención de los criados y de las caballerías pagándoles a cada uno 7 reales diarios desde la llegada hasta la vuelta a Villarrubia
3º. Que si la guí muriese durante dichas funciones se le abonarán por ella el equivalente a 2 toros y si es un cabestro el que muere, será el importe de 1 toro.
4º. Que si por algún acontecimiento, después de conducidos los toros no se celebrasen las corridas, será obligado el hospital a pagarlos, más el importe de los pastos, en el caso de que los toros vuelvan a la torada, en donde permanecerán por cuenta del referido hospital.
1794
Pedro de la Torre acordó con José Fº. Cárdenas, de Antequera, asentista de la plaza de toros de dicha ciudad remitirle 40 toros para las corridas que se habían de celebrar en dicha ciudad. Los toros valdrán a razón de 1.300 rs/, abonándose la suma total a Hermenegildo Díaz Hidalgo mediante letra a pagar en Madrid.
1796
Vicente Serrano, vecino de Granada y en nombre de los comisarios del Real Cuerpo de Maestranza de Caballería de Granada para las funciones de toros que en este año han de celebrarse en Granada acuerda con Hermengildo Díaz Hidalgo la compra de 24 toros a precio de 1.450 rs/
Hermenegildo Díaz será el encargado de poner los toros el 26-5 en Puente de Cubillas, a 2 leguas de Ganada, una vez efectuada la entrega los criados podrán regresar con el cabestraje. Los 34.800 rs importe de los toros lo han de poner por letra inmediatamente recibidos los toros para que Hermenegildo los pueda cobrar en especie de oro o plata en Madrid, Almagro o Ciudad real.







Antonio Luis López Martínez



libro "Ganaderías de lidia y ganaderos. Historia y economía de los toros de lidia en España".



HISTORIA E INSTITUCIONES ECONOMICAS



Universidad de Sevilla.



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