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miércoles, 25 de abril de 2018

El Bovino manchego acompañando al hombre, al menos desde la Edad de Broce.


El Bovino manchego acompañando al hombre, al menos desde la Edad de Broce.

Hace muy pocos días, con motivo de una expedición por tierras manchegas me mostraron un descubrimiento arqueológico, se trataba de un yacimiento de la Edad de Bronce en La Mancha. Queriendo conocer con más detalle algunos de los objetos descubiertos apareció una "fusayola" o "tortera". Pues bien, indagando sobre las particularidades del objeto y de su utilidad doméstica, (servía para hilar tejido), descubrí que también se elaboraba con la cabeza del fémur del ganado vacuno. 

Fusayola del Bronce Manchego (Fuentes de Macho, Villarrubia de los Ojos 2019)

Viendo esta relación entre los hombres y el ganado vacuno pensé en la escasez documental relativa a la historia del vacuno de origen manchego que ha acompañado al hombre desde el neolítico.

Las evidencias de la presencia de ganado vacuno en la zona manchega y de su permanencia hasta hace apenas unas décadas no deja lugar a dudas. Los descubrimientos del Bronce Manchego están ligados a la posesión de una variedad autóctona de vacuno de la misma zona, sin embargo no mostramos interés en conocer las similitudes entre el ganado de aquella época y el actual, presente en algunas ganaderías de vacuno herrado de la actualidad. 



Artefactos óseos procedentes de la Edad de Bronce.  
ARTEFACTOS ÓSEOS DEL YACIMIENTO DE LA EDAD DEL BRONCE DEL CERRO DE LA ENCINA (MONACHIL GRANADA). 
Manuel ALTAMIRANO GARCÍA 

El objeto remarcado en naranja es una fusayola fabricada con el fémur de ganado vacuno de la época.

Pintura rupestre con una escena cotidiana con el ganado en el Neolítico, en Tassili n’Ajjer (Argelia). DE AGOSTINI PICTURE LIBRARY (GETTY)
Fuente; El vacuno en el Neolítico.

Las imágenes de vacuno domesticado acompañando al hombre desde que empieza a dejar rastro de su capacidad intelectual, no son relacionadas con la necesidad de reintegrar a su hábitat esta raza de la que se constata la pérdida de variabilidad y la desaparición de determinados territorios. El caso del vacuno manchego debería ser un ejemplo para la reflexión.


La historia de la cirugía veterinaria es tan antigua como la cirigía humana y los animales destinatarios de semejante interés fueron las vacas.

El ganado vacuno, para el hombre y desde su inicio, ha sido objeto de la máxima atención, los descubrimientos sobre el cuidado que se le daba no deja lugar a dudas. La admiración que mantenemos por este animal debe llevarnos a impulsar su conservación en sus lugares de procedencia. Noticias de ciencia que relatan descubrimientos de cirugía en animales nos sorprenden, especialmente cuando descubrimos que los acreedores de estos cuidados eran vacas. Este interés por estos animales contrasta con el olvido actual en las zonas en las que estuvo presente de una forma abundante.  



La ciencia estudia el sustento biológico que justifica la conducta especial seleccionada en los últimos años del vacuno herrado. 


El experimento de mejorar razas de animales domésticos nació en La Mancha con el vacuno herrado. Se seleccionaban hembras a las que acorralaban y cruzaban con un mancho preseleccionado. Con este sistema se pudo elegir el aspecto morfológico y determinada conducta ante situaciones de enfrentamiento. Desde la prensa orientada a los espectáculos taurinos se divulgan los resultados de las investigaciones que se han venido realizando para justificar biológicamente la conducta de los animales que han llegado hasta nuestros días. 

Se pasa por alto en este estudio, toda la trayectoria de convivencia del animal con el hombre y la adaptabilidad de su conducta a los requerimientos de las necesidades del hombre. 

En este caso se estudia la bravura pero nada se dice de las selecciones anteriores para tener conductas mansas pero a la acompañadas de fuerza y permanencia. 

El ganado vacuno se ha ido adaptando a todas los requerimientos que el hombre ha necesitado, acompañándolo a lo largo de la historia. Sorprende que se le encumbre únicamente por estar seleccionado para los espectáculos y que no exista interés en conservarlo en las condiciones naturales que permitieran adaptarlo tal y como era en sus orígenes. 

Desde el neolítico hasta nuestros días y gracias a la arqueología seguimos aprendiendo de nuestro vacuno manchego y cada vez más, estamos convencidos de la necesidad de reintegrarlo a sus lugares de origen. 



sábado, 10 de septiembre de 2016

Desencajonada de toros en la Plaza de Villarrubia de los Ojos, 10 de Septiembre de 2016 y la logística que ayudó a ensalzar razas no jijonas.


Cartel anunciador del desencajonamiento de los toros en la Plaza de Villarrubia de los Ojos el sábado 10 de Septiembre de 2016.

Imagen tomada de la "desencajonada" en la que se aprecia la plaza cubierta, el camión protegido, la rampa para facilitar la bajada del ganado, un toro suelto, cinco cabestros y uno de los tres pastores que participaron en la tareas de conducción del ganado a los corrales. 

Interesante iniciativa la del Ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos que pone de manifiesto una sensibilidad especial hacia las tareas de manejo de ganado bravo. 

Hasta dónde sabemos, a finales del siglo XIX se empezaron a utilizar cajones para transportar el ganado bravo desde las ganaderías a las plazas en las que después serían lidiados. Esta práctica evitaba la, cada vez más complicada, tarea de trasladar el ganado a píe, que era mucho más lenta y más costosa, amén de otros inconvenientes. 

El encajonamiento de toros y su embarque para trasladarlos en trenes y posteriormente en camiones, cambió el mapa logístico de aprovisionamiento. El centro de la Península Ibérica dejó de ser el punto equidistante, con el transporte en tren, las ganaderías andaluzas podrían poner su ganado en menos tiempo que las tradicionales manchegas y madrileñas a píe. La distancia ya no era un problema, lo que si se convirtió en un problema, para determinadas ganaderías, era el tamaño de las reses, de sus encornaduras y por supuesto, su forma. Era infinitamente más manejable un toro más pequeño, con cornamentas más reducidas y menos abiertas. Obviamente para los toreros y sus apoderados, poder desdeñar ciertas ganaderías de mayor riesgo se convirtió en una ventaja, a nadie se le escapa que las cornamentas grandes y especialmente las abiertas son más peligrosas.

El "encajonamiento" unializó (se usa este término que procede del ámbito logístico que viene a definir la estandarización de unas medidas para el recipiente de los contenidos en los transportes de mercancías) los criterios de tamaño del toro, su cornamenta y eliminó la posibilidad de cornamentas abiertas y demasiado afinadas. Sobre estas cuestiones escribió Antonio Luis López Martínez que es Profesor Titular de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad de Sevilla en su obra: Ganaderías de Lidia y Ganaderos". Sevilla,. Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 2002. 459. ISBN: 84-472-0652-1, recomendamos la lectura de esta obra para entender la importancia que ha tenido en la Tauromaquia el cambio en la forma de trasportar el ganado. 

Esta información no es casual para las iniciativas que pretenden conservar las distintas razas de bovino, hoy bravo. La preponderancia de unas razas de bovino de lidia frente a otras, tiene mucho que ver con este aspecto de la facilidad del manejo de un tipo de ganado frente a otras variedades, que no, por menos bravas fueron denostadas, llegando al actual monopolio existente.

Las tareas de encajonamiento, embarque, transporte y desencajonamiento se convierten en trascendentes. En espacio de muy pocas horas, desde que se intenta meter al ganado en su cajón, hasta que sale a la plaza existen infinidades de riesgos tanto para el animal como para los profesionales que lo manejan, amén de toda la burocracia administrativa existente para la salida del ganado bravo de la ganadería, su transporte y llegada a la plaza. 

La suelta de los animales una vez llegados a la plaza se convierte en espectáculo para los amantes de todas las faenas del vacuno herrado especialmente para los amantes del animal. 

Ver cómo es cada animal y cómo se comporta suministra muchísima información, tanto como para que el servicio veterinario los admitan o no y se convierta en el reconocimiento temido por los ganaderos. Para los profesionales taurinos, viendo cómo ha llegado el ganado en su conjunto y tras el sorteo les permite hacerse una idea de lo que tendrán delante en su lote. 

Son muchas cosas las que se pueden apreciar y aprender en un desencajonamiento, convendría que el público pudiera tener acceso a los datos del ganado que se va a desencajonar. Asociación de cría, hierro, año de nacimiento, número del animal y nombre. Descripción y pelaje de cada animal. El nombre del padre y de la madre (si no es del animal) sería de gran ayuda para los muy entendidos y el nombre de las reatas de procedencia. Por último también viene bien describir breve reseña de la ganadería y su procedencia.

Aportar una ficha en blanco para que cada asistente pueda tomar las notas que permitirán comprobar las buenas condiciones del animal y su conocimiento sería un forma de hacer participar al público en el reconocimiento. En estas fichas se podrían anotar los parámetros generales que permiten tener un examen del estado en el que llega el animal a la plaza. 

Los animales según van saliendo del cajón uno a uno, se enfrentan a las mismas situaciones lo que permite valorar los comportamiento singulares, como si se han unido al grupo de cabestros rápidamente, si han buscados a los pastores, si se han revuelto, si cojean, si gazapean, si escarban, ...

Se agradece al Ayuntamiento que se preocupe de hacer posible estas faenas poco conocidas y se le anima a que siga en esa linea. 

Un placer ver a tantos amantes de los animales, especialmente en Vilarrubia de los Ojos, dónde empezaron las primaras faenas de manejo de ganado bovino para conseguir su bravura con el sistema de selección de corralas de cruce de grupos de hembras con machos preseleccionados, consiguiendo la mejora de la raza por su temperamento.

Si se siguiera criando ganado bravo en Villarrubia de los Ojos, no podríamos haber presenciado el espectáculo del desencajonamiento, ya que se podría haber llevado del campo a la plaza. Se sugiere que se recuperen los itinerarios de salida del ganado villarrubiero y que se pudiera desencajonar en espacios abiertos y hacer el encierro hasta la plaza.



Mapa taurómaco de 1880, en realidad es un mapa logístico, con la ubicación de las principales plazas, el número de localidades de cada plaza, la titularidad si era pública o privada y su conexión con el ferrocarril por la linea continua. 


Justo en la época en la que se empezó a usar el ferrocarril para el traslado de ganado la existencia de hierros de procedencia Jijona era más que notable. El mapa taurómaco tiene los hierros de las principales ganaderías alrededor. Un buen número de esas ganaderías eran de origen Jijón. Curiosamente, a los escasos 50 años se había ido echando ganado más manejable en las tareas de encajonamiento y embarque prácticamente en todas las ganaderías. Los ganaderos que han llegado a nuestros días con procedencia Jijona tuvieron que empezar a seleccionar ganado con las cuernas orientadas hacia adelante y con tamaño más reducido.


Aportamos análisis que realizara Lorenzo Cerón Miranda en Noviembre de 2010 a la vista de este mapa que fuera publicado en el catálogo de la Unión de Criadores de Toros de Lidia de aquella fecha de la presencia Jijona en los hierros del Mapa Taurómaco. 

Bañuelos: procede de ganado colmenareño de José Rodríguez (siglo XVII) y posteriores cruzas con ganado jijón de Granátula de Calatrava, sementales de Gaviria (también jijona) y sementales de Vistahermosa del Barbero de Utrera. Por tanto procedencia mayoritaria Toros de la Tierra-Jijona y Vistahermosa.

Barrionuevo: Casta jijona a través de Félix Gómez y sementales de Núñez de Prado (Vistahermosa).
Bertólez: 

Bertólez: Procedente de F. Gómez y por tanto de Casta Jijona.

Breñosa: También procedente de Gómez.

Díaz: Es probable que sea la colmenareña de Ventura Díaz, o los Díaz de Villarrubia de los Ojos.

Ferrer: Posiblemente se trate de la de Cipriano Ferrer, de Pina de Ebro (Zaragoza) formada con vacas mansas y toros de Gaviria.

Fontecilla: Procede de la del Marqués de Navasequilla creada en el S. XVIII, en Valdepeñas de Jaen, con reses jijonas de Diego Muñoz. Ya en manos de Andrés Fontecilla, y en tierras de Úbeda, realiza varios cruces con algún toro de Miura.

Fuentes: Con el tiempo daría lugar a la ganadería de Vicente Martínez. Estaba formada, en su origen con vacas salmantinas y toros de José Jijón. Posteriormente adquiere la ganadería de Arratia que procedía directamente de la vacada jijona de Juan Díaz Hidalgo.

Fuente: El hierro que aparece es el 9, que nos permite deducir que sea el de Aleas, por tanto casta jijona a través de Perdiguero-Manzaniella-Torrubia-Jijón.

Flores: Suponemos que los distintos hierros que figuran como de Flores tengan en común el origen jijón Benito Torrubia-Elena Jijón.

Gómez: La casta jijona de esta famosa ganadería colmenareña se remonta a la vacada de Diego Muñoz.

Maldonado: Podría tratarse de la ganadería salmantina de Leonardo MAldonado, formada por vacas de Muñoz y toros de Gaviria.

Martínez: Procede de la de Fuentes más semental de Concha y Sierra  (Vázqueña) y sementales de Ibarra-Parladé.

Mazpule: Procede de la de Gaviria, por tanto jijona.

Montalvo: Podría referirse a la ganadería de Francisco Andrés Montalvo, no a la actual de Montalvo (procedente de Martínez) 

C.L. Morena: reses colmenareñas.

Valdés: Es poisbile que se trate de la ganadería colmenareña de Ignacio Valdés, la cual se presenta en Madrid en 1815.

Trespalacios: La ganadería de Jacinto Trespalacios (que no del conde de Tresplacios) procedía de Juan Manuel Fdez-Marqués de la Conquista-Marquesa de Salvatierra-Diego Muñoz-Jijón.

Salido: Agustín Salido, procedente de Gaspar Muñoz.

Palomino: Ganadería de Donato Palomino, de Chozas de la Sierra, procedente de la de Antero López, de casta jinona a través de reses de Granátula de Calatrava, Manzanilla, Gaviría y también algo de Vistahermosa, vía Barbero de Utrera.

López Navalón: Procedente de Jacinto Trespalacios.

Linares: ganadería de José María Linares, raíz jijona a través de Diego Muñoz.




Fuente del Mapa taurómaco:
Título: Mapa taurómaco de España por D. Leopoldo Vázquez y Rodriguez, [Material cartográfico de la Biblioteca Nacional]


Autor corp. Litografía de N. González (Madrid), imp. Autor España Autor/Editor alt. Vázquez y Rodríguez, Leopoldo, 1844-1909 Año 1880 No.UDC (460) Impresión Madrid : Imp. y Lit. N. Gonzalez, Silva, 12 , [188-]. Descripción 1 mapa 36 x 47 cm Encuadernado Al verso información de ganaderías y plazas de toros existentes en España. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Alertas de Google con mención Casta Jijona, Recuperar, Antonio Purroy, América y las tientas de finales del Siglo antepasado.


El servicio de alertas de Google nos informa sobre la publicación de un artículo de Antonio Purroy en la web Toros en Navarrra, no sólo se menciona la Casta Jijona, se llega incluso a etiquetar con este nombre "casta-jijona"




El título es: "Objetivo prioritario: Recuperar la bravura". Lo primero que debemos hacer es agradecer la mención de la Casta Jijona, y de la idea de recuperación de la bravura. También debemos manifestar nuestro acuerdo en muchas de las opiniones del ilustre autor.

Convendría añadir unas precisiones. La mención a la Casta Jijona como "prácticamente desaparecida" que hace el autor en un contexto de la desaparición de la bravura, nos lleva a la ambigüedad del lenguaje. ¿Qué se está queriendo decir? que hay muy pocos animales, que hay muy pocas ganaderías con sangre jijona. Por otro lado, parece que se quiere decir que lo poco que queda si es bravo ¿o es igual que el resto de encastes?. La bravura no va despareciendo porque desaparezcan las variedades raciales, desparece porque no se selecciona. Se genera confusión porque parecieran cuestiones relacionadas y verdaderamente no guardan relación.

Si se habla de recuperar la bravura es porque está prácticamente desaparecida. No entendemos que se deba recurrir al mito de la extinción de algo para abogar por la surgencia de otra cosa. 

El autor es bien conocedor de ambas cuestiones y pierde una excelente oportunidad para defender cada una de ellas. Por un lado está el concepto de diversidad animal y por otro lado el comportamiento animal. Conservar el primero es posible y seleccionar a los animales con una conducta determinada también es posible. La bravura no se recupera si no se conserva el animal. De entre los animales se selecciona aquellos que se consideran aptos para la supervivencia. 

"La bravura puede esperar" porque reaparecerá en los animales que genéticamente la portan. Los animales o se conservan o desaparecen y con ellos lo que portan dentro. En su día se escribió artículo con este título

Si se quiere defender la bravura se debe defender la diversidad. Lo que es irrecuperable es un espectáculo taurino con el toro actual y con el empresariado ciego que no ve hacia dónde camina los gustos de los aficionados. Impresiona ver cómo se comercializan las entradas a los extranjeros en Las Ventas de Madrid, se le ofrece un toro porque, sencillamente el espectáculo no da para más. Algunas empresas los llevan en el primero y ya se van antes de que empiece el segundo. Otras empresas, los llevan en el cuarto, o quinto, aparecen, ven lo que hay, y se van en cuanto matan el toro que han visto. En realidad, esa es la rutina, da igual, incluso en un corrida concurso se hace lo mismo. Verdaderamente alarmante el grado de aburrimiento que se puede llegar a producir cuando se han conseguido clonar absolutamente todo lo que era impredecible. Querer seguir haciendo creer que el toro y el torero no se conocen de antes es ya inútil. 

Lo cierto es que esto ya se ha vivido, en otros sitios, sencillamente porque no había ganado, como en América. Se ha conseguido implantar porque se crió ganado vacuno y se empezó la selección. Después determinadas variedades se dejaron exclusivamente para esto. La bravura está en la especie, y por lo tanto para conservarla hay que preservar la especie. 

Por otro lado hoy el espectáculo no está en la plaza, está en el campo y en las zonas que no viven del monopolio. 

El monopolio ha agotado el modelo por endogamia, ahora hay que fomentar las cosas que apasionan al aficionado que es huir de los dogmas y encontrar los orígenes y formas de participar en lo primario y que produce emoción todavía no escrita y mucho menos retribuida. 

Los ganaderos que apuestan por lo singular, por apoyar a los que quieren su semilla, los que dejan participar a la gente en su conocimiento, los que se suman al mundo actual de compartir lo básico para seguir aprendiendo, triunfan, porque su ganado se vende más y porque son los transmisores de la ilusión por la afinidad humana a lo taurino. Esto todavía no es un espectáculo de masas, pero por ahí van los gustos de los auténticos aficionados. 

Las tientas, y otras tareas, las visitas al campo, la posibilidad de estar cerca del ganado vacuno son una excelente forma de recuperar la ilusión por estar cerca la tauromaquia. La mera expectativa de conservar ganado vacuno bravo con orígenes geográficos deberían ser un aliciente ilusionante para todo el sector profesional taurino. Nada de esto se ha constado, en lo muchos años que llevamos intentado recuperar el nombre de la casta jijona, jamás de los jamases, se nos ha dirigido un profesional taurino para decirnos, aquí estoy yo para apoyar vuestra ilusión taurina. "Nunca" del verbo "nunca" (que diría mi buena amiga Eva), un profesional se ha dignado a brindarnos su apoyo. ¿Qué es lo que hay que recuperar, la bravura, la casta jijona, la ilusión por lo taurino, o los auténticos profesionales que mantienen la ilusión por el bravo...?

De momento lo que a la gente le ilusiona es pensar que el campo todavía queda ganado vacuno y que quedan lugares en el mundo, dónde las cosas se hacen de otra manera. 

Traemos una reseña que nos envía Iván Sesma sobre la "Tienta" para ilustrar este comentario. Procede de la Revista Pan y Toros del 14 de diciembre de 1896.





Sorprende la cantidad de público que había en la tienta y nos da una idea de la expectación que suscitaba esta tarea. Probablemente hoy muchos espectadores aburridos podría recuperar su ilusión si pudieran acceder a tientas en el campo bravo. 



Colaboración de Iván Sesma.



domingo, 14 de junio de 2015

El Ojo de la Vaca


Ubicación del "Ojo de la vaca" en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real)

Ubicación del "Ojo de la vaca" en el paraje "El Sotillo" de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real). 
En la imagen se aprecia la proximidad a la Madre Chica del Gigüela que desemboca en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.
Ubicación del "Ojo de la vaca" en la vereda ganadera que une Villarrubia de los Ojos con Malagón. Mapa de Vías Pecuarias del Ministerio de Agricultura. 


Imagen en rojo de la ubicación del "Ojo de la Vaca" y su proximidad al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y al camino de Villarrubia a Malagón (cañada) y del Camino de Villarrubia a Ciudad Real. 

Imagen del paraje "El Sotillo" en el que está enclavado el "Ojo de la vaca". Al fondo se puede observar el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. Esta zona era transitada habitualmente por el ganado vacuno tanto el que se criaba en la zona como el que trashumaba. 


Imagen del paraje "El Sotillo" con el arroyo por el que se evacuaba el agua sobrante procedente del "Ojo de la vaca" hacia el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. 


Imagen del "Ojo de la vaca" en el paraje de "El Sotillo" en Villarrubia de los Ojos. (Ciudad Real)
   
Zona encharcada procedente del "Ojo de la vaca" en el invierno de 2014. Paraje "El Sotillo" de Villarrubia de los Ojos. (Ciudad Real)

Isabel Banegas Ruiz, copropietaria de la finca "El Sotillo". Ofrece testimonio sobre el origen del topónimo "Ojo de la vaca" enclavado en la finca "El Sotillo" de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real).






El "ojo de la vaca", bien pudo ser un abrevadero natural en posible cabañera de ganaderos trasterminantes de vacuno herrado. Este topónimo relacionable con la cría tradicional de ganado bovino manchego nos lleva a indagar su origen. 

El estudio de las tradiciones ganaderas de vacuno herrado se convierte en una excelente oportunidad para conocer nuestro entorno. Además de las zonas de estancia habituales nos encontramos los itinerarios de trasterminancia y los abrevaderos naturales que permitían la itinerancia del ganado de una forma natural. 

Estos itinerarios de ganaderos trasterminantes son conocidos como cabañeras o cabañeros en otras zonas de nuestra geografía. Lo cierto es que la información sobre estas zonas por las que discurría el ganado vacuno es muy escasa. Los topónimos y las instalaciones de uso ganadero que nos vamos encontrando nos ayudan a conocer por dónde transitaba el ganado. 

Siguiendo las rutas del ganado vacuno desde las vegas de Villarrubia de los Ojos camino a Malagón nos encontramos a 5 kilómetros de Villarrubia de los Ojos una lugar llamado "Ojo de la vaca". Cabría plantearse si corresponde su denominación popular con la clasificación científica de surgencias naturales de agua en zonas llanas. 

Es el ojo más cercano a la actual delimitación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. El agua excedentaría de este ojo discurre por un arroyo hasta la Madre Chica, afluente del Gigüela que a su vez es afluente del Guadiana. Casualmente en esta zona de la delimitación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel confluyen varios arroyos y estos tres ríos. Es una zona que no está habilitada para ser visitada pero sin embargo puede constituir uno de los parajes más representativos de la confluencia de los distintos ecosistemas existentes. 

La definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española de la palabra ojo en su décima acepción, establece que es un manantial que surge en un llano.

Es uno de los ojos menos conocido de la zona. Muy cerca existen otros ojos como el de las Casas de Fuente de Macho también muy próximo al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. 

El origen de la denominación parece atribuirse a la circunstancia de que en algún momento quedara atrapada una vaca en esta zona. Nos atestigua esta información Isabel Ruiz Banegas copropietaria de la finca en la que está enclavado este manantial. La proximidad del afloramiento de agua a las zonas de paso de ganado, producía el uso del sitio como abravadero.

Si se pretendiera conservar los usos históricos que han tenido los parajes catalogados como Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel y sus zonas de influencia en los términos de Malagón, Fuente el Fresno y Villarrubia de los Ojos en la provincia de Ciudad Real habría que acudir a estas zonas en las que se criaba ganado vacuno y además servía como abrevadero para el ganado transhumante y trasladado para su comercialización. 

Cuando el debate de la diversificación de actividades de las zonas agrarias está abierto se sugiere tener muy presente reintroducir la cría de ganado vacuno en extensivo.

Deberá ser este otro lugar emblemático a considerar en la rutas ganaderas y zonas de cría. 

Por último agradecemos a Isabel Banegas Ruiz su testimonio y el interés mostrado en la aclaración sobre el nombre de este paraje que genéricamente se conoce como el Sotillo.


lunes, 20 de enero de 2014

En busca de las huellas del ganado bravo en un Parque Nacional: Cabañeros.


Rafael Alonso Moreno, Manuel Zamora Soria y Juan Antonio Fernández Rodríguez en la Finca Garbanzuelo. Navas de Estena. Parque Nacional de Cabañeros.

Base circular de uno de los tres chozos de vaqueros. 
Parque Nacional de Cabañeros. 

Muralla de de corral pequeño de los toros. 
Parque Nacional de Cabañeros.

Conexión entre los dos corrales de los toros. 
Parque Nacional de Cabañeros.

Detalle de la muralla de piedras de los corrales de los toros. 
Parque Nacional de Cabañeros.

Paco Zamora, geógrafo y fotográfo de la naturaleza delante del corral de los toros. Parque Nacional de Cabañeros. 

Finca Garbanzuelo. Parque Nacional de Cabañeros. 

Encinar de la finca Garbanzuelo. Parque Nacional de Cabañeros. 

Vado de la cuesta de las vacas del río Estena. Finca Garbanzuelo. 
Parque Nacional de Cabañeros.

En busca de las huellas del ganado bravo en un Parque Nacional: Cabañeros.
Manuel Zamora Soria. Enero 2014

        En los Montes de Toledo y las vegas del Gigüela y Guadiana se ubica el origen del bovino manchego que podríamos considerar autóctono. El uso histórico y tradicional de este ganado ha dejado una huella singular y poco conocida en el Parque Nacional de Cabañeros. Cuando se está elaborando el Plan Rector de Uso y Gestión podemos constatar la existencia de instalaciones ganaderas de un interés que trasciende a la mera utilidad para la producción animal. La actividad ganadera de vacuno herrado en extensivo en este Espacio Natural Protegido tiene personalidad propia y debe ser considerado un activo a contemplar y proteger.

        El estudio detallado de los iconos más representativos de la ganadería debe ser motivo de fomento desde todas las  Administraciones Públicas. A la vez son una excelente oportunidad para utilizar estos elementos etnográficos en la ilustración de la imagen del Parque Nacional de Cabañeros. La diversificación de actividades y usos -lejos de ser una amenaza- se convierten en una fortaleza que permite ampliar el espectro de intereses que la zona suscita.  Merecería la pena hacer una recopilación, como se ha hecho en otros espacios naturales protegidos, de los usos ganaderos que han llegado hasta nuestros días en estos emblemáticos lugares. 

        El pasado día 26 de diciembre de 2013 en el Parque Nacional de Cabañeros comprobamos cómo las actividades de los vaqueros, sus chozos, los corrales que utilizaban para la cría y herraje, los vados por los que cruzaban los ríos, las rutas por las que transitaban, la elección de los pastos y todo lo que tiene que ver con la cría de estos ungulados artiodáctilos y rumiantes ha permanecido hasta nuestros días manteniendo los usos tradicionales.  

        Previamente a esta visita habíamos participado en un encuentro con el Director Conservador del Parque Nacional, Antonio Ruiz Serrano y en una posterior reunión para aportar sugerencias al Borrador del PRUG. En ambos contactos mostramos nuestro interés por conocer los lugares que, pensábamos, habían tenido un uso ganadero. De hecho la toponimia de determinados emplazamientos nos sirvió para mantener la hipótesis de la ubicación de los usos tradicionales de la ganadería de vacuno en el Parque Nacional. 

        De especial relevancia nos pareció un paraje denominado "El corral de los toros", al que se llegaba por "la cuesta de las vacas" y que cruzaba el río Estena por "el vado de la cuesta de las vacas" enclavado en la finca Garbanzuelo en el término municipal de Navas de Estena. Lorenzo Cerón Miranda, licenciado en Ciencias Ambientales y miembro fundador de la Iniciativa para la conservación del bovino de origen manchego, fue el descubridor de estos topónimos y además obtuvo imágenes utilizando cartografía actualizada. El material gráfico obtenido no dejaba lugar a dudas de la existencia de instalaciones ganaderas de cierta antigüedad por lo que se hacía necesaria una comprobación "in situ". 

        Para esta constatación material hemos recibido la colaboración del Director Conservador del Parque Nacional, Antonio Ruiz Serrano, de Juan Antonio Fernández Rodríguez, Agente Medioambiental Jefe y del propietario de la finca Garbanzuelo, Rafael Alonso Moreno. A todos ellos debemos agradecer su buena disposición para que la visita a estos parajes fuera posible.

        La finca Garbanzuelo, según nos comenta su propietario, Rafael Alonso, fue adquirida por sus ascendientes familiares al Ayuntamiento de Toledo al inicio del S. XIX. Esta circunstancia nos permite conocer con precisión los usos tradicionales que ha tenido la finca desde esa fecha ya que ha permanecido en la misma familia, sucediéndose por vía hereditaria  hasta el actual propietario. 

        Rafael nos cuenta las titularidades de las fincas que sus antecesores familiares compraron al Ayuntamiento de Toledo en aquella época. Nos centramos en la finca Garbanzuelo que es la que está ubicada en el Parque Nacional de Cabañeros y que es objeto de nuestra investigación. Para nuestra sorpresa, nos asegura que su abuela Encarnación Alonso Martín Esperanza compró ganado de lidia de origen Vistahermosa de la línea Buendía, que después pasaría a su hija Carmen Moreno Alonso y posteriormente a los hijos de ésta, estando a nombre de Hermanos Alonso Moreno hasta el año 1978 que fue vendida a otro familiar y famoso ganadero de lidia Eduardo Martín-Peñato Alonso. La familia Alonso Moreno procede de Cuerva (Toledo) y actualmente siguen siendo ganaderos de morucha (negra cárdena) y limousin  en Menasalvas (Toledo). Rafael nos recuerda que desde siempre ha conocido las instalaciones ganaderas que existen hoy en día en la finca Garbanzuelo del Parque Nacional de Cabañeros. Recuerda como trashumaban desde el Parque Nacional de Cabañeros hasta Fuente el Fresno y desde allí hasta Puerto Lápice para lo que empleaban tres días. Su ganado de lidia era de segunda categoría y lo solían vender a otros ganaderos que directamente lo comercializaban para festejos populares o espectáculos taurinos. 

        Durante la visita el propietario nos mostró la ubicación de tres chozos de vaqueros que se han estado utilizando hasta hace relativamente poco tiempo. Quedan las bases, en dos de estos chozos, los poyetes que permitirían la reconstrucción vegetal de estos alojamientos tradicionales de la zona. Rafael insiste en que los chozos eran para los vaqueros que se alojaban aquí, porque había ganado permanentemente. Este uso para vaqueros de los típicos chozos (que no cabañas como se menciona inadecuadamente) de los Montes de Toledo era desconocido para nosotros y por las fuentes consultadas. Cada uno de los chozos tiene características propias, la forma circular de dos de ellos, uno con zócalo formado con piedras sueltas, otro sin este elemento y el tercero que es rectangular también con zócalo de piedras de mayor tamaño que el anterior que pudiera servir además de refuerzo al habitáculo como lugar de descanso. 

        Comentan los conocedores del lugar que cuando se extraviaba alguna res en Navas de Estena, no era difícil encontrarla en estos parajes buscando esta querencia motivada seguramente por la riqueza de los finos pastos que abundan en esta finca del Parque Nacional.

        Tras la visita a los chozos nos dirigimos al corral de los toros que no dista mucho de los tres emplazamientos mencionados. Muy cerca del camino llamado Cuesta de las Vacas se puede observar una construcción de piedra consistente en un círculo de reducido tamaño, tangencial y comunicado a otro cerramiento de mayor dimensión también circular aunque más irregular. El propietario manifiesta que a los trabajadores más veteranos que llegó a conocer, les manifestaban que este corral lo habían  conocido de toda la vida. No podemos saber, por lo tanto la antigüedad, pero podemos asegurar que es anterior al siglo pasado por el cálculo de las edades de las personas que ofrecen estos testimonios.

        De las murallas de piedra de los corrales sorprende su altura y grosor, el corral mayor tiene un diámetro de unos 60 metros aproximadamente. Por la fortaleza de sus paredes se deduce que estaba diseñado para ganado vacuno y caballar cerril para facilitar el manejo en su cría. Su estado de conservación es magnífico, cabría retocar algunas zonas manteniendo su estilo constructivo de la arquitectura tradicional de este tipo de instalaciones, debiéndose incluir en el catálogo recopilatorio de usos del Parque Nacional de Cabañeros. 

        Por último nos dirigimos por "la cuesta de las vacas" hacia "el vado de la cuesta de las vacas", ubicado sobre el río Estena. Casualmente había llovido abundantemente el día anterior a nuestra visita y pudimos comprobar que efectivamente el vado era el único lugar de la zona por el que se apreciaba fondo firme, llano y menos profundo se podría vadear el río con ganado vacuno y caballar.  

        El vado de la cuesta de las vacas y el paseo por la cuesta de las vacas son parajes que tienen un valor paisajístico impresionante. La conservación de los itinerarios por los que discurrieron los vaqueros deberían ser objetivos prioritarios de los responsables de la conservación de estos parajes, titulares de fincas privadas y públicas y futuras entidades de Custodia del Territorio. Todo lo concerniente a actividades en la naturaleza compatibilizadas con el respeto a la diversidad animal, vegetal, patrimonial y cultural tienen en estos usos tradicionales una fuente aún sin desarrollarse.  

        La cría del Bos taurus ibericus en el Parque Nacional de Cabañeros permitirá promover todos los usos que ha tenido esta especie animal históricamente. Desde el aprovechamiento cárnico,  la conservación del patrimonio genético y amenazado de los escasos ejemplares de vacuno originario de los Montes de Toledo y riberas del Gigüela y Guadiana, la prevención contra incendios, el tiro para sacas de madera, el transporte de los clareos, plataforma para la formación en ganadería y sanidad animal, complemento para la conservación del estilo de monta occidental, justificación para las empresas adheridas a la Carta Europea de Turismo Sostenible y por supuesto  como elemento iconográfico que atraerá el interés por conocer la zona de los amantes de los espacios naturales protegidos, además del incremento y diversificación de actividades que se puedan realizar en el Parque y zonas de influencia.

        Vaya por delante nuestro reconocimiento a la labor que se hace desde el Parque Nacional, los propietarios de fincas privadas, ayuntamientos de la zona de influencia, asociaciones y empresarios que están involucrados en la conservación de este espacio. Esperamos que un futuro no muy lejano tenga incorporada la iniciativa para la conservación del bovino de origen manchego entre sus objetivos.