lunes, 28 de mayo de 2018

El negacionismo de la existencia de las variedades raciales del toro de lidia sigue activo.




El servicio de alertas de Google nos informa: 

"La casta Jijona no es la única casta fundacional extinguida, en su momento también desaparecieron: Raso de portillo, Díaz Castro- Castrojanillos, ..."
Esta misma alerta nos reenvía a una página en la que se cita información que en algún momento se han publicado en nuestro blog e incluso lo ilustran con una imagen que en su día recopiló Lorenzo Cerón miembro de nuestra iniciativa. Lejos de citar la fuente de la información se omite y se niega sistemáticamente.

El autor concluye con el siguiente literal:
"Ahora en 2018 (en plena siglo XXI) podemos decir acertadamente que la casta Jijona está extinguida, lo contrario es una utopía".
No hay ni una sola referencia bibliográfica, ni se citan autores de las contundentes y continuas negaciones.  


Este tipo de información nos sirve para comprobar, cómo todavía se sigue escribiendo sobre la extinción de una variedad racial negando lo evidente y vivo.

Una de las teorías negacionistas más célebre es la de la negación de la evolución de las especies. Todavía hay teóricos que afirman que las especies animales y vegetales no han evolucionado. En fin, equiparar las grandes negaciones a una variedad racial es muy pretencioso. 

Cuando se hablaba de la recuperación de la raza jijona recibimos mensajes sarcásticos como el que la "la raza jijona volvía por Navidad". Que siga habiendo interés en ratificar la extinción de una variedad nos llama la atención. 

Hace diez años nos planteábamos el estudio de la viabilidad científica, técnica  y económica de la raza jijona partiendo de la premisa de que científicamente se había demostrado con análisis de adn que existían ganaderías de procedencia jijona. Los estudios los publicó la cátedra de genética animal de la Univerdad Complutense, gracias a esos análisis empezamos a entender cómo había estado funcionando la asignación de variedades. 

Nos quedamos con la parte anecdótica, sin entender qué parte es la que preocupa o molesta a los autores de estas teorías.

Creamos la etiqueta: Negacionismo de la raza jijona


domingo, 27 de mayo de 2018

Los conflictos entre granadería y agricultura en Villarrubia de los Ojos eran ya patentes en 1767.


Informe ISAD del Archvio del Duque de Híjar de la Copia de memorial otorgado por el duque de Híjar para presentar al Rey los perjuicios que experimentan los labradores de Villarrubia de los Ojos por destinar la mayor parte de la tierra para las hierbas de los ganados de la Casa de Jijón.

Mucho se ha escrito y se sigue haciendo sobre el declive de las ganaderías tradicionales de vacuno bravo. El caso de la eliminación de la ganadería de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) es digno de estudio. Se trata de la historia de la desaparición total, no sólo de una variedad racial originaria, sino también de la actividad ganadera. 

Como si tratara de una maldición, la ganadería despareció completamente, considerando esta cuestión como un patrimonio perdido, y lo peor de todo es que se crea la ficción de que este patrimonio es irrecuperable.

Sin embargo, en nuestro ánimo de recopilar información de la actividad ganadera que existió en La Mancha, descubrimos en el Archivo del Duque de Híjar la existencia de un "Memorial otorgado por el duque de Hijar para presentar al Rey con los perjuicios que experimentan los labradores de Villarrubia de los Ojos por destinar la mayor parte de la tierra para las hierbas de los ganados de la Casa de Jijón" fechado en 1767.

El sistema de distribución de tierras, la privatización de zonas públicas y el aprovechamiento de estas tierras, han ido inclinando la balanza hacia una agricultura intensivista de regadío. 

La esquilmación del acuífero 23 y la casi desaparición del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel por los intensivistas ha sido sobradamente divulgada y hoy existen planes de conservación de los niveles hídricos que permitan la conservación de los Espacios Naturales. 

Sin embargo muy poco se sabe de la esquilmación de la raza de bovino de origen manchego y de la desaparición de la actividad ganadera. 

Lo cierto es que la correcta restauración del hábitat requiere de la recuperación de los animales que lo pueblan habitualmente. La dehesa manchega con zonas palustres encharcables estacionalmente no puede recuperarse sin la presencia del bovino que la habitó. 

Tiempo al tiempo, según se vaya conociendo la historia real de estos espacios se irán aplicando soluciones como las que ya se han reintroduciendo en otras zonas con idénticas patologías.

lunes, 14 de mayo de 2018

Leandro Casanova, otro ganadero de Villarrubia de los Ojos.


El arte en la Tauromaquia. Catálogo de la Exposición, Madrid, 1918.


Página 65 del catálogo de la exposición El arte de la tauromaquia en el que aparece el apéndice con el nombre de las ganaderías que lidiaron en Madrid desde 1765 hasta 1860.

La cita de Leandro Casanova como ganadero de Villarrubia de los Ojos la encontramos en el Catálogo de la exposición: "El arte en la Tauromaquia". Madrid, 1918. Concretamente en la página 65 relativo al Apéndice con el nombre de la ganadería que por orden de antigüedad han ido presentando toros en la plaza de Madrid desde 1765 hasta 1860. Estos datos proceden de la colección de carteles que aportaría el Excelentísimo Señor Miguel Ortiz Cañavate.

Aparece mencionado literamente: "D. Leandro Casanova, de Villarrubia de los Ojos (celeste y amarilla), nueva en esta plaza, 16 de Diciembre de 1838". No vuelve a ser mencionado, desconociendo si volvió a lidiar en alguna otra ocasión en Madrid en fecha posterior. 

También aparece citado en la obra que Victor Manuel Luna Muñoz, bibliotecario de la Biblioteca Municipal de Villarrubia de los Ojos, nos facilitara en su día, el libro es: Folklore y Costumbres de España. Tomo I. Ediciones Merino-Madrid. Edición fascímil 1988 de la editada por Casa Editorial Alberto Martín. Barcelona. 1943 ISBN: 84-86912-01-6

Concretamente se mencionan a estos ganaderos en el capítulo dedicado a El Toro Español, escrito por Lorenzo Ortiz Cañavate.

En las relaciones por Orden Cronológico correspondientes a las ganaderías de toros bravos lidiada en la Plaza de Madrid encontramos: "D. Leandro Casanova, de Villarrubia de los Ojos. Divisa Celeste y amarilla. 16 de diciembre de 1838".

Entendemos que se trata de la misma cita pero referenciada en obra posterior. También se trata de la misma corrida sin aportar mayor información. Lorenzo Ortiz Cañavate  era hijo de Miguel Ortiz Cañavate según necrológica publicada en el diario ABC el 25 de diciembre de 1925. 




Página 24 de la revista El Mirador en la que aparece mencionado Leandro Casanova como mayoral de D. Hermenegildo Díaz-Hidalgo Torres (gandero de Villarrubia de los Ojos).


Por último en esta otra cita, Leandro Casanova aparece citado como mayoral del ganadero de Villarrubia don Hermenegildo Díaz-Hidalgo Torres (1746-1834) en el artículo "D. Hermenegildo Díaz-Hidalgo Torres (1746-1834). Otro ganadero de reses bravas de Villarrubia." publicado en la revista El Mirador en su número 1º de Julio de 2000 escrito por Isidoro Villalobos Racionero. 

Es posible que el mayoral pudiera adquirir ganado a los ganaderos de Villarrubia y se aventurara a tener un hierro en propiedad. Lo que nadie puede dudar es que este ganadero procedía de Villarrubia de los Ojos y que lidió, al menos una vez en Madrid. 

Cabría estar pendiente a los archivos locales y provinciales en los que pudiera aparecer contratos de compra venta de ganado de Leandro Casanova a otros ganaderos así como su su venta o testamentaría. Consultaremos los censos de la época para intentar conseguir su segundo apellido y en base a este datos poder reconstruir su ascendencia y descendencia.  


Fuente:

El arte en la Taurmaquia
https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=16309

"D. Hermenegildo Díaz-Hidalgo Torres (1746-1834). Otro ganadero de reses bravas de Villarrubia."
http://www.bibliotecaspublicas.es/villarrubiadelosojos/imagenes/EL_MIRADOR_1.pdf