Semental y vacas de origen Martínez. (Casta Jijona). Ganadería Quintas. Colmenar del Arroyo. Madrid. Mayo 2013. Fotografía de Paco Zamora

domingo, 20 de marzo de 2016

Alertas de Google con mención Casta Jijona, Recuperar, Antonio Purroy, América y las tientas de finales del Siglo antepasado.


El servicio de alertas de Google nos informa sobre la publicación de un artículo de Antonio Purroy en la web Toros en Navarrra, no sólo se menciona la Casta Jijona, se llega incluso a etiquetar con este nombre "casta-jijona"




El título es: "Objetivo prioritario: Recuperar la bravura". Lo primero que debemos hacer es agradecer la mención de la Casta Jijona, y de la idea de recuperación de la bravura. También debemos manifestar nuestro acuerdo en muchas de las opiniones del ilustre autor.

Convendría añadir unas precisiones. La mención a la Casta Jijona como "prácticamente desaparecida" que hace el autor en un contexto de la desaparición de la bravura, nos lleva a la ambigüedad del lenguaje. ¿Qué se está queriendo decir? que hay muy pocos animales, que hay muy pocas ganaderías con sangre jijona. Por otro lado, parece que se quiere decir que lo poco que queda si es bravo ¿o es igual que el resto de encastes?. La bravura no va despareciendo porque desaparezcan las variedades raciales, desparece porque no se selecciona. Se genera confusión porque parecieran cuestiones relacionadas y verdaderamente no guardan relación.

Si se habla de recuperar la bravura es porque está prácticamente desaparecida. No entendemos que se deba recurrir al mito de la extinción de algo para abogar por la surgencia de otra cosa. 

El autor es bien conocedor de ambas cuestiones y pierde una excelente oportunidad para defender cada una de ellas. Por un lado está el concepto de diversidad animal y por otro lado el comportamiento animal. Conservar el primero es posible y seleccionar a los animales con una conducta determinada también es posible. La bravura no se recupera si no se conserva el animal. De entre los animales se selecciona aquellos que se consideran aptos para la supervivencia. 

"La bravura puede esperar" porque reaparecerá en los animales que genéticamente la portan. Los animales o se conservan o desaparecen y con ellos lo que portan dentro. En su día se escribió artículo con este título

Si se quiere defender la bravura se debe defender la diversidad. Lo que es irrecuperable es un espectáculo taurino con el toro actual y con el empresariado ciego que no ve hacia dónde camina los gustos de los aficionados. Impresiona ver cómo se comercializan las entradas a los extranjeros en Las Ventas de Madrid, se le ofrece un toro porque, sencillamente el espectáculo no da para más. Algunas empresas los llevan en el primero y ya se van antes de que empiece el segundo. Otras empresas, los llevan en el cuarto, o quinto, aparecen, ven lo que hay, y se van en cuanto matan el toro que han visto. En realidad, esa es la rutina, da igual, incluso en un corrida concurso se hace lo mismo. Verdaderamente alarmante el grado de aburrimiento que se puede llegar a producir cuando se han conseguido clonar absolutamente todo lo que era impredecible. Querer seguir haciendo creer que el toro y el torero no se conocen de antes es ya inútil. 

Lo cierto es que esto ya se ha vivido, en otros sitios, sencillamente porque no había ganado, como en América. Se ha conseguido implantar porque se crió ganado vacuno y se empezó la selección. Después determinadas variedades se dejaron exclusivamente para esto. La bravura está en la especie, y por lo tanto para conservarla hay que preservar la especie. 

Por otro lado hoy el espectáculo no está en la plaza, está en el campo y en las zonas que no viven del monopolio. 

El monopolio ha agotado el modelo por endogamia, ahora hay que fomentar las cosas que apasionan al aficionado que es huir de los dogmas y encontrar los orígenes y formas de participar en lo primario y que produce emoción todavía no escrita y mucho menos retribuida. 

Los ganaderos que apuestan por lo singular, por apoyar a los que quieren su semilla, los que dejan participar a la gente en su conocimiento, los que se suman al mundo actual de compartir lo básico para seguir aprendiendo, triunfan, porque su ganado se vende más y porque son los transmisores de la ilusión por la afinidad humana a lo taurino. Esto todavía no es un espectáculo de masas, pero por ahí van los gustos de los auténticos aficionados. 

Las tientas, y otras tareas, las visitas al campo, la posibilidad de estar cerca del ganado vacuno son una excelente forma de recuperar la ilusión por estar cerca la tauromaquia. La mera expectativa de conservar ganado vacuno bravo con orígenes geográficos deberían ser un aliciente ilusionante para todo el sector profesional taurino. Nada de esto se ha constado, en lo muchos años que llevamos intentado recuperar el nombre de la casta jijona, jamás de los jamases, se nos ha dirigido un profesional taurino para decirnos, aquí estoy yo para apoyar vuestra ilusión taurina. "Nunca" del verbo "nunca" (que diría mi buena amiga Eva), un profesional se ha dignado a brindarnos su apoyo. ¿Qué es lo que hay que recuperar, la bravura, la casta jijona, la ilusión por lo taurino, o los auténticos profesionales que mantienen la ilusión por el bravo...?

De momento lo que a la gente le ilusiona es pensar que el campo todavía queda ganado vacuno y que quedan lugares en el mundo, dónde las cosas se hacen de otra manera. 

Traemos una reseña que nos envía Iván Sesma sobre la "Tienta" para ilustrar este comentario. Procede de la Revista Pan y Toros del 14 de diciembre de 1896.





Sorprende la cantidad de público que había en la tienta y nos da una idea de la expectación que suscitaba esta tarea. Probablemente hoy muchos espectadores aburridos podría recuperar su ilusión si pudieran acceder a tientas en el campo bravo. 



Colaboración de Iván Sesma.



domingo, 13 de marzo de 2016

Imágenes de toros de Francisca Sancho (Viuda de Arribas) de procedencia Martínez de origen Jijón.


Uno de los fotogramas del documental Reses Bravas en el que aparecen animales de procedencia jijona. Imágenes de 1946



Aparece la ganadería de Viuda de Arribas (Francisca Sancho) que heredó una de las partes de Martínez que correspondiera al Conde de Velle y Duque de Pinohermoso.

Enlace para ver el video:

http://www.cinemascampo.tv/video.php?video=167

Fuente de la información:
http://recortesygalleos.blogspot.com/2012/07/el-toro-bravo-por-luis-fernandez.html

Resultado de la búsqueda en Google Imágenes de:
Historia de una foto de dos toros de Aleas 




lunes, 7 de marzo de 2016

Historia de una foto de dos toros de Aleas. Lorenzo Cerón Miranda, Marzo 2016


Historia de una foto de dos toros de Aleas. Lorenzo Cerón Miranda, Marzo 2016

La escasez de documentos gráficos sobre el toro de Casta Jijona es uno de los principales inconvenientes que existen para establecer un patrón morfológico sobre esta variedad de vacuno de lidia. Cualquiera que tenga interés en profundizar sobre este aspecto, deberá intentar ir más allá de lo que considerado como indiscutible y alejarse de teorías y suposiciones, que en la mayor parte de las ocasiones son tan carentes de rigurosidad como incluso malintencionadas.

Ante esta situación, no queda otra opción que recurrir a fondos documentales de la época. Los archivos digitales de la Junta de Castilla y León y de la Biblioteca Nacional son dos fuentes de obligada consulta si queremos conocer buena parte de la historia y evolución del toro de lidia. Allí se encuentran tanto crónicas como reportajes de gran valor. El caso de esta fotografía es uno de estos ejemplos.

En la portada del número 204 del 30 de abril de 1908, del semanario taurino editado en Barcelona, "Fiesta Nacional", aparece una preciosa fotografía de Yrigoyen de dos toros en el campo la cual únicamente lleva por título "¿Nos elegirán?". Nada se menciona acerca de la ganadería, sin embargo aporta varias pistas, quizá suficientes como para sospechar que se trate de ganado jijón, y más concretamente de la histórica vacada de Aleas. Veamos por qué: partiendo del entorno y hasta llegar al individuo, en este caso los dos astados protagonistas, observamos que se trata de un paisaje serrano, donde destaca una loma, con cercados de piedra, en el que un vaquero, de cuya montura destaca una llamativa manta a cuadros, vigila a dos imponentes ejemplares, ambos con una particular señal en una de sus orejas, y concretamente, en uno de ellos, el que aparece de pie, destaca un nítido número 9 marcado sobre sus costillares.


Todo apunta a que Yrigoyen hubiera tomado esta imagen en la ganadería madrileña de Aleas. Los motivos son varios: el característico campo de Colmenar Viejo y de toda la sierra, con sus prados y cierres de piedra de estilo constructivo propio de la zona, la típica indumentaria del cuidador, la envergadura y arboladura de los toros y la peculiar señal de oreja y hierro de la ganadería. Respecto a este último punto conviene recordar la singular manera con la que se herraba en esta casa, de manera que el hierro ganadero (un número 9 que parece ser representa el número de colmenas del escudo de Colmenar Viejo) se marcaba entre el lomo y el costillar, a diferencia del resto que elegían los cuartos traseros para imprimir sus marcas distintivas.

A pesar de todo ello, la ausencia de una referencia explícita en la propia foto al nombre de esta ganadería nos impide poner de manifiesto una sospecha que se convertirá en realidad, pasado un tiempo,  al descubrir una publicación que curiosamente está fechada…¡¡doce años antes!!. Realmente sorprendente. En el número 1 de la revista Pan y Toros, del 6 de abril de 1896, en su página 5 ¡¡aparece exactamente la misma foto!!, que es ni más ni menos la de los seis toros que inauguran la temporada en Madrid la tarde del 5 de abril de 1896.

En ella (volteada horizontalmente, sin colorear y de mayor amplitud de campo ya que aparece más espacio, en el que se incluyen siete toros) se recoge expresamente tanto la ganadería que se trata, efectivamente de Aleas, como los nombres de cada uno de los toros (Famoso, Dominguero, Ranchero, Carrasco, Coralo, Jardinero, Batanero), alguno de ellos caso de Coralo, y Jardinero típico de una familia jijona que también aparece y se conserva a día de hoy, 120 años después, en todas aquellas reatas de Martínez y derivados, sobre todo los de la línea de Montalvo-Arranz. Señalar que, al tratarse de una foto de 1896, los ejemplares que en ella aparecen son de mucho antes de la cruza con Santa Coloma, es decir son mayoritariamente jijones, ya que por aquella época todos los animales que dieron lugar a la ganadería eran de esta línea fundacional, excepto el toro Azulito, del Barbero de Utrera (Casta Vistahermosa), que se utilizó puntualmente como semental. Tanto antes como después todas las puntas de cría fueron jijonas, hasta que a partir de 1914 se empezaron emplear sementales de Santa Coloma - Cracilano Pérez Tabernero.

Testimonios como éstos son de un gran valor para conocer un poco más la historia de una raza que ha quedado desterrada en el más injusto de los olvidos.