domingo, 20 de marzo de 2016

Alertas de Google con mención Casta Jijona, Recuperar, Antonio Purroy, América y las tientas de finales del Siglo antepasado.


El servicio de alertas de Google nos informa sobre la publicación de un artículo de Antonio Purroy en la web Toros en Navarrra, no sólo se menciona la Casta Jijona, se llega incluso a etiquetar con este nombre "casta-jijona"




El título es: "Objetivo prioritario: Recuperar la bravura". Lo primero que debemos hacer es agradecer la mención de la Casta Jijona, y de la idea de recuperación de la bravura. También debemos manifestar nuestro acuerdo en muchas de las opiniones del ilustre autor.

Convendría añadir unas precisiones. La mención a la Casta Jijona como "prácticamente desaparecida" que hace el autor en un contexto de la desaparición de la bravura, nos lleva a la ambigüedad del lenguaje. ¿Qué se está queriendo decir? que hay muy pocos animales, que hay muy pocas ganaderías con sangre jijona. Por otro lado, parece que se quiere decir que lo poco que queda si es bravo ¿o es igual que el resto de encastes?. La bravura no va despareciendo porque desaparezcan las variedades raciales, desparece porque no se selecciona. Se genera confusión porque parecieran cuestiones relacionadas y verdaderamente no guardan relación.

Si se habla de recuperar la bravura es porque está prácticamente desaparecida. No entendemos que se deba recurrir al mito de la extinción de algo para abogar por la surgencia de otra cosa. 

El autor es bien conocedor de ambas cuestiones y pierde una excelente oportunidad para defender cada una de ellas. Por un lado está el concepto de diversidad animal y por otro lado el comportamiento animal. Conservar el primero es posible y seleccionar a los animales con una conducta determinada también es posible. La bravura no se recupera si no se conserva el animal. De entre los animales se selecciona aquellos que se consideran aptos para la supervivencia. 

"La bravura puede esperar" porque reaparecerá en los animales que genéticamente la portan. Los animales o se conservan o desaparecen y con ellos lo que portan dentro. En su día se escribió artículo con este título

Si se quiere defender la bravura se debe defender la diversidad. Lo que es irrecuperable es un espectáculo taurino con el toro actual y con el empresariado ciego que no ve hacia dónde camina los gustos de los aficionados. Impresiona ver cómo se comercializan las entradas a los extranjeros en Las Ventas de Madrid, se le ofrece un toro porque, sencillamente el espectáculo no da para más. Algunas empresas los llevan en el primero y ya se van antes de que empiece el segundo. Otras empresas, los llevan en el cuarto, o quinto, aparecen, ven lo que hay, y se van en cuanto matan el toro que han visto. En realidad, esa es la rutina, da igual, incluso en un corrida concurso se hace lo mismo. Verdaderamente alarmante el grado de aburrimiento que se puede llegar a producir cuando se han conseguido clonar absolutamente todo lo que era impredecible. Querer seguir haciendo creer que el toro y el torero no se conocen de antes es ya inútil. 

Lo cierto es que esto ya se ha vivido, en otros sitios, sencillamente porque no había ganado, como en América. Se ha conseguido implantar porque se crió ganado vacuno y se empezó la selección. Después determinadas variedades se dejaron exclusivamente para esto. La bravura está en la especie, y por lo tanto para conservarla hay que preservar la especie. 

Por otro lado hoy el espectáculo no está en la plaza, está en el campo y en las zonas que no viven del monopolio. 

El monopolio ha agotado el modelo por endogamia, ahora hay que fomentar las cosas que apasionan al aficionado que es huir de los dogmas y encontrar los orígenes y formas de participar en lo primario y que produce emoción todavía no escrita y mucho menos retribuida. 

Los ganaderos que apuestan por lo singular, por apoyar a los que quieren su semilla, los que dejan participar a la gente en su conocimiento, los que se suman al mundo actual de compartir lo básico para seguir aprendiendo, triunfan, porque su ganado se vende más y porque son los transmisores de la ilusión por la afinidad humana a lo taurino. Esto todavía no es un espectáculo de masas, pero por ahí van los gustos de los auténticos aficionados. 

Las tientas, y otras tareas, las visitas al campo, la posibilidad de estar cerca del ganado vacuno son una excelente forma de recuperar la ilusión por estar cerca la tauromaquia. La mera expectativa de conservar ganado vacuno bravo con orígenes geográficos deberían ser un aliciente ilusionante para todo el sector profesional taurino. Nada de esto se ha constado, en lo muchos años que llevamos intentado recuperar el nombre de la casta jijona, jamás de los jamases, se nos ha dirigido un profesional taurino para decirnos, aquí estoy yo para apoyar vuestra ilusión taurina. "Nunca" del verbo "nunca" (que diría mi buena amiga Eva), un profesional se ha dignado a brindarnos su apoyo. ¿Qué es lo que hay que recuperar, la bravura, la casta jijona, la ilusión por lo taurino, o los auténticos profesionales que mantienen la ilusión por el bravo...?

De momento lo que a la gente le ilusiona es pensar que el campo todavía queda ganado vacuno y que quedan lugares en el mundo, dónde las cosas se hacen de otra manera. 

Traemos una reseña que nos envía Iván Sesma sobre la "Tienta" para ilustrar este comentario. Procede de la Revista Pan y Toros del 14 de diciembre de 1896.





Sorprende la cantidad de público que había en la tienta y nos da una idea de la expectación que suscitaba esta tarea. Probablemente hoy muchos espectadores aburridos podría recuperar su ilusión si pudieran acceder a tientas en el campo bravo. 



Colaboración de Iván Sesma.



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