Semental y vacas de origen Martínez. (Casta Jijona). Ganadería Quintas. Colmenar del Arroyo. Madrid. Mayo 2013. Fotografía de Paco Zamora

sábado, 13 de septiembre de 2014

La organización de espectáculos taurinos ayuda, ¿o no?, a la conservación de la tradición ganadera.




   No es frecuente que hablemos de espectáculos taurinos en este espacio, lo justificamos cuando se utiliza en su celebración alguna variedad racial de bóvido que sea objeto de nuestros intereses de conservación. Los carteles de toros y anuncios de festejos, nos proporcionan información del rastro que han ido dejando determinadas variedades de vacuno herrado. La celebración de espectáculos taurinos, también pueden ser utilizados para identificar animales, su origen racial y su evolución morfológica. 

   Un año más, el Ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, lugar en el que se localiza el origen de una raza autóctona de bovino, que se empezó a utilizar para la lidia,   ha organizado su feria taurina en la que incluye una corrida con toros de la ganadería "Peñajara de Casta Jijona". Por segundo año consecutivo se ha contando con reses de esta ganadería, para la celebración de este espectáculo, también por segundo año consecutivo se ha contado con la difusión por Castilla La Mancha Televisión. 

   Se da la circunstancia, de que en Villarrubia de los Ojos, se estuvo criando ganado vacuno hasta principios del siglo XX, y de que el ganado originario de esta localidad, para determinados autores, está extinguido sin que se haya acreditado su desaparición.  Desde determinados ámbitos, se aboga por la correcta identificación y procedencia de los animales existentes en las ganaderías de toros bravos, que permitan eludir las leyendas sobre la evolución y extinción de algunas de las razas utilizadas para los festejos populares. Ciertos sectores, piensan que la defensa de la pervivencia de las variedades raciales, se puede hacer, siguiendo con el sistema tradicional de criar ganado para dedicarlos a los espectáculos taurinos. Para otros, entre los que nos encontramos, este ungulado, se podrá conservar, si se cría para usos diferentes a la lidia. 

   La ineficacia de las corridas de toros, para la defensa de las variedades de los bóvidos ibéricos, queda manifiestamente acreditada con el evento celebrado en Villarrubia de los Ojos. Ya se publicó artículo en la revista del Consejo Superior de los Colegios de Veterinarios, en el que se abordaba la cuestión en mayo de 2008, el tiempo, nos sigue dando la razón.  Nuestra posición, respecto a la utilización de los espectáculos para la reivindicación de la necesidad de conservar las distintas variedades, ha sido, desde el principio la misma: los espectáculos taurinos son la causa de la extinción, y sus profesionales, sus autores, como comentábamos recientemente en otra publicación de este espacio. 

   Vayamos a la constatación de lo afirmado: los organizadores de este espectáculo se habrán quedado sorprendidos, por las crónicas que se han publicado sobre la corrida celebrada, ya que ninguna recoge el enorme esfuerzo que se hace para que la singularidad del ganado jijón, todavía existente en algunas ganaderías, quede debidamente acreditado. Cuando la Tauromaquia es declarada Bien de Interés Cultural, pareciera que se justificaría, en mayor medida, divulgar el arraigo por lo que sentimos nuestro, o al menos cercano, sin embargo, la elección de este ganado ha sido denostada, como si nada tuviera que ver con la historia de la ganadería y con el pueblo, en el que se inicia la tradición ganadera del toro bravo en España, al menos en las crónicas conocidas a la fecha.  

   Ha llamado poderosamente la atención que el locutor de Castilla - La Mancha Televisión, en al menos tres ocasiones, manifestara que la casta jijona originaria de Villarrubia de los Ojos se había extinguido completamente, por la propia evolución de la tauromaquia. Casualmente, en la corrida del año anterior, sucedió lo mismo. No entendemos el recurso a la reiteración, de la negación de la existencia de algo que se tiene delante. Tampoco entendemos, que a estas alturas, se siga con el mito de la desaparición de las castas originarias y puras, como si alguna vez lo hubieran sido. 

   Durante la retransmisión, la intervención de un escritor, al que se le atribuye el seguimiento y conocimiento de la ganadería que lidiaba esa tarde, no sirvió para explicar la evolución de ésta. El pasado año también intervino este mismo escritor, al menos, argumentó por qué vía de ganaderos podría haber venido la sangre jijona a la ganadería de Peñajara de Casta Jijona, sin trasladar una versión contundente de la existencia, o no, de raza jijona en esta ganadería. Sorprendente este testimonio, para valorar la existencia de raza jijona en una ganadería que hace gala de su procedencia, y más sorprendente que se cuestione la existencia en el lugar de origen de la misma. Si se le presupone, este conocimiento, su testimonio, debería ser esclarecedor, no entendiendo la innecesaria divagación. 

   La explicación del ganadero, ante la Televisión Publica de la Comunidad Autónoma, que más animales consume para espectáculos taurinos, fue excesivamente sucinta, limitándose a decir que: efectivamente los toros de su ganadería tenía procedencia del ganado de los señores Jijones de Villarrubia de los Ojos. 

   Se pierde otra oportunidad de que, los seguidores de las corridas de toros de Castilla La Mancha Televisión, pudieran conocer lo que han sido las ganaderías que han llegado hasta nuestros días con animales de procedencia jijona. Se alimenta el mito de la pureza de las castas fundacionales y de la extinción de alguna de éstas, sin dar una explicación de la presunta desaparición, y la leyenda continua a merced de mejor ocasión.  

   Otros cronistas de la prensa escrita y digital, han llegado a justificar la crítica a la reivindicación de la raza jijona, con mayor número de palabras que, a la propia descripción peyorativa de los toros lidiados.  Es decir, que los ciudadanos de un pueblo, sientan como vigente el origen de una raza de ganado, forma, también, parte de las causas del fracaso de los lidiadores. Entendemos que criticar la vinculación y el sentimiento de los ciudadanos a una variedad racial de bovino, va más allá de las valoraciones que se deban hacer en una crónica taurina, al menos, si se quiere hacer con cierta neutralidad, imparcialidad y veracidad. Se desconoce la causa de este exceso por cuestionar continuamente la vigencia de los ancestros del ganado originario de Villarrubia de los Ojos que algunos casos alimentan el boicot a la ganadería y a la raza jijona.     

   Únicamente nos cabe recomendar, la antigua práctica de describir, en estos eventos la morfología del ganado. Echamos de menos que se describieran las características de la ganadería, y de cada uno de los animales que se lidiaron. En las crónicas localizadas no se hace mención a los distintas particularidades que aparecen en los toros de origen jijón. Precisamente un elemento diferenciador de esta raza es que prácticamente da todos los pelajes y otras singularidades morfológicas. Los descriptivos tradicionales de cualquier animal de lidia merecían una especial mención porque son difíciles de encontrar en otras variedades de vacuno. Cabría haber mencionado los siguientes calificativos: castaño, colorado, melocotón, tostado, capirotado, chorreado, rebarbo, carinegro, ojinegro, aldinegro, meleno... Tampoco se ha dicho nada de la forma del cuerpo y de la composición de los cuernos. El conocimiento de lo heterogéneo, obviamente no interesa, y mucho menos su difusión.  

   Han faltado también,  los nombres reales del ganado, y su pertenencia a las reatas clásicas de Martínez, de origen Jijón, que es la vía por la que viene este ganado,  y que es otra forma de conocer la procedencia. La mayoría de estos nombres están muy ligados a Villarrubia de los Ojos, ya que se corresponden con topónimos de la zona, y apodos que se utilizaban antiguamente, que la tradición oral ha traído hasta nuestros días, y que son otro nexo demostrativo del arraigo entre los animales lidiados y su lugar de procedencia.  

   En cualquier caso, se agradece el interés y empeño de las personas que desinteresadamente hacen posible las menciones de la raza autóctona de origen manchego, y se anima a las autoridades municipales, para que sigan apoyando la reivindicación de la vigencia de esta variedad animal, así como la recuperación de la tradición ganadera de Villarrubia de los Ojos. 


Crónica en la Tribuna de Ciudad Real. 8 de Septiembre de 2014. Edición impresa.


Crónica en el diario digital Lanza Digital. 8 de Setiembre de 2014.


Enlace a la crónica de la web Cargando la Suerte.  
http://www.cargandolasuerte.com/de-nuevo-un-petardo-y-de-nuevo-penajara/

Enlace al artículo:¿Falacia o validez? Los espectáculos taurinos garantizan la continuidad de la raza de encastes históricos de bravo en peligro de extinción. Publicado en mayo de 2008 en la Revista Información Veterinaria que edita el Consejo Superior de Colegios Veterinarios. 






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