Semental y vacas de origen Martínez. (Casta Jijona). Ganadería Quintas. Colmenar del Arroyo. Madrid. Mayo 2013. Fotografía de Paco Zamora

viernes, 14 de noviembre de 2014

El Toro Jijón como recurso turístico en el primer Título de Experto de la UCLM.


Alumnos del Primer Título de Experto en Interpretación Guiada de recursos Culturales y Naturales de Castilla La Mancha.
Alumnos del Primer Título de Experto en Interpretación Guiada de recursos Culturales y Naturales de Castilla La Mancha con el ponente de la materia sobre el Toro Jijón como recurso turístico, Manuel Zamora Soria.

Manuel Zamora Soria en la ponencia: "El patrimonio perdido: El Toro Jijón, iniciativa para la conservación del bovino manchego"

Título de Experto en Turismo de Castilla La Mancha
I Curso de Experto en interpretación guiada del patrimonio cultural y natural de Castilla La Mancha. Guía Turístico.

Ponencia: "Patrimonio perdido: Toro Jijón, iniciativa para la conservación del bovino manchego"

El pasado 12 de noviembre, el Toro Jijón, bovino de origen manchego, fue objeto de estudio en el primero título de experto en interpretación del patrimonio cultural y natural, guía turístico de Castilla La Mancha, que se está impartiendo en la Facultad de Letras de Ciudad Real.
Dentro del módulo de posibilidades interpretativas y recursos turísticos naturales y rurales, se ha incluido una sesión sobre el patrimonio perdido, el toro jijón y la iniciativa para la conservación del bovino de origen manchego.
Durante dos horas, uno de los responsables de esta iniciativa, Manuel Zamora pudo explicar, cómo los grandes herbívoros, especialmente los bóvidos, han formado parte de las primeras manifestaciones artísticas y recreaciones de los hombres primitivos. Con ejemplos ilustrativos de la presencia de la imagen del bovino en nuestra cultura actual, se justifica la curiosidad que esta materia sigue suscitando.
El descubrimiento de la importancia de la actividad ganadera de vacuno hasta hace muy pocos años, y la raza de vacuno que ha existido en los Montes de Toledo y riberas del Guadiana y Gigüela, es objeto de un minucioso análisis. Esta materia interesa cada vez más a los visitantes y los residentes de la zona.
Las actuales rutas y trazados vinculados a la cría de vacuno con toda su riqueza paisajística se analizan para que puedan divulgarse y aprovecharlas como recurso de interpretación turística.
La descripción morfológica del bovino y el estudio de la diversidad existente, se ha convertido en un foco de atención para amantes de la naturaleza y de la fotografía. Las nociones sobre las cuestiones que se pueden observar en una ganadería de vacuno herrado y las faenas de campo, se convierten en una excelente oportunidad para usar estos espacios como lugares de interés turístico. El agroturismo es una modalidad que se está empezando a ofertar en nuestra región y conviene que sea conocida por los futuros expertos en esta disciplina.
Por su parte, los alumnos que participaron muy activamente, se mostraron interesados en el proceso de conservación “in situ”, por todas las zonas de la provincia de Ciudad Real que pueden aportar estos recursos, sobre la sostenibilidad económica de la cría del bovino manchego, sobre los métodos de investigación utilizados para localizar el ganado originario manchego y sobre las posibilidades laborales que oferta esta actividad turística. Los alumnos también pudieron comprobar que, en la actualidad existen Espacios Naturales Protegidos e infraestructuras turísticas en las que se cría ganado vacuno y cómo este se utiliza como reclamo turístico, además de otros usos alternativos.  
Desde la Iniciativa para la conservación del bovino manchego se reconoció el esfuerzo de los alumnos y de la Universidad por la participación y organización de este Título de Experto en Guía Turístico y se agradeció la oportunidad de  participar en la sesión formativa.  Para finalizar, el ponente de la sesión se puso a disposición de los organizadores y de todos a los alumnos para compartir  los conocimientos acumulados durante siete años de recopilación en las tareas relacionadas con su futura actividad profesional de guía turístico e interpretativo del patrimonio natural y rural.
  
Enlace al Título de Experto ofertado por la Universidad de Castilla La Mancha

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Las jornadas de reflexión sobre el futuro de las razas, "Futur raza", recomienda como prioridad vincularlas al turismo.


Las jornadas de reflexión sobre el futuro de las razas, "Futur raza", recomienda como prioridad vincularlas al turismo.

La ganadería alternativa para rentabilizar las razas y sus productos ha estado presente en las reciente jornadas de reflexión sobre el futuro de las razas ganaderas. 

Recomendamos su lectura y al sector profesional de la ganadería que fije su atención en estas conclusiones. 


Fuente: 
http://www.magrama.gob.es/es/ganaderia/temas/zootecnia/razas-ganaderas/Futu-raza.aspx

lunes, 27 de octubre de 2014

En 1850 ya empieza el falso mito de la decadencia de la casta jijona.








En 1850 ya empieza el falso mito de la decadencia de la casta jijona. 

La alusiones al análisis, que de la ganadería del Marqués de Gaviria, hace el autor del libro "Historia del toreo y de las principales ganadería de España" Francisco G. Bedoya en 1850, se han ido reproduciendo para describir la causa de la falaz decadencia de una raza de ganado bovino. 

Se confunde ganadería con casta de animales con el linaje de las familias de ganaderos. Se da la circunstancia de que en el mismo libro se analizan ganaderías que proceden de los "Toros de Gijón", que es como denomina el autor a esta ganadería que fundaran las familia Sánchez Jijón de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real). Curiosamente las ganaderías comentadas por el autor de descendencia Jijona salen muy bien paradas. Sin embargo esto ya no es tenido en cuenta por los que citan esta fuente, y no se contrasta la realidad de las afirmaciones de desprestigio. Todavía algunos autores y periodistas especializados siguen citando las mismas fuentes sin tomarse la molestia de contrastarlas.

Resulta sorprendente que una crónica -entre lo periodístico y literario- se tome en consideración para catalogar una variedad animal. 


miércoles, 22 de octubre de 2014

Toros de origen Jijón que se hicieron famosos: Rabanero


Documento que nos informa de nombres y características del ganado de origen villarrubiero. Se incluye una fotografía de una toro en el que se aprecia perfectamente su conformación morfológica y cornamenta.
Además de Rabanero (retinto) se menciona a Lobito y Soberbio (castaños), Chaparrito, Lucero, Vinagre y Beato (retintos) y Palomito (entrepelao).


"Palomito" (entrepelao) de la ganadería de Julián Sanz de raza jijona.

Colaboración realizada por Iván Sesma. Agradecemos el trabajo recopilatorio que está realizando y que nos ayuda a documentar con referencias gráficas la genealogía de la raza Jijona. 

Fuente: Semanario Taurino "El Ruedo" en su número de enero de 1954.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La calle Tenerías en Villarrubia de los Ojos, otro vestigio de la histórica importancia del ganado vacuno en esta localidad.




Indicador de la calle Tenerías en Villarrubia de los Ojos.

   La calle Tenerías en Villarrubia de los Ojos nos demuestra la importancia que tuvo prácticamente hasta principios del siglo XX la cría de ganado vacuno. En las tenerías se curtía el cuero de vacuno que después tendría distintas aplicaciones. La abundancia de este ganado en la zona justificaría que se realizara esta actividad en la localidad. En los anuarios económicos de principios del siglo pasado se menciona el cuero curtido como uno de los productos elaborados en la localidad.

Ubicación de la calle de las Tenerías, coincide con zona de arroyos que proporcionaba abundante agua necesaria para el manejo de las pieles y su posterior curtido.




Enlace:
Lema: tenería de la Real Academia de la Lengua

"Gran corrida de toros de encaste torista" en un cartel de toros, el espectáculo celebrado y su resultado.

   
   La expresión en un cartel de toros: "encaste torista", como elemento descriptivo y también publicitario de un espectáculo taurino, nos ha llamado la atención porque pareciera que el toro y su diversidad tienen cierto protagonismo en este evento. 

   Los que deciden, cómo organizar un espectáculo, tienen presentes las preferencias de los posibles espectadores, y entre éstas, deben estar las variedades raciales catalogadas ya, como "encastes toristas", "encastes minoritarios", "ganaderías duras" o "encastes amenazados de extinción". 

Cartel anunciador de la corrida de toros de "encaste torista" celebrada el pasado 15 de septiembre de 2014 en Piedrabuena de la provincia de Ciudad Real, con toros de la Ganadería de Dolores Aguirre.

   Cabría entenderse que, en estos espectáculos se devuelve el protagonismo a la diversidad de la raza del toro, especialmente, las demostraciones de que su bravura está más presente en unas variedades que en otras. Parece ser que hay menos público en los espectáculos "toristas", que se diferencian de los que muestran sus preferencias por los espectáculos "toreristas". Este esfuerzo en prescindir de la recaudación que daría otro tipo de espectáculo con mayor garantía, se compensa por la fama que la plaza tendrá. De hecho, ya hay plazas en las que prima la seriedad en la selección del ganado y otras, en las que este aspecto no se tiene en cuenta y sencillamente se acude al escalafón taurino para contratar a los espadas que mejor se adaptan a las disponibilidad de tesorería y agenda de los toreros. Los compromisos personales entre empresarios y ganaderos históricos también permiten que, de vez en cuando, se pueda colocar este ganado en los espectáculos taurinos. En la plaza de toros de Las Ventas se pueden ver también anunciados espectáculos de encastes minoritarios. 

   Paradójicamente, los que menos entienden este esfuerzo, en convocar un espectáculo en el que prima la demostración de la bravura de una determinada clase de animal, son los profesionales taurinos. 

   Las crónicas de estos espectáculos con el ganado de "encastes toristas" que se ven publicadas, hacen alusión a las faenas de los diestros, como si esto fuera lo importante en este tipo de corridas, pocas menciones a las malas prácticas para que los animales muestren sus aptitudes. Como siempre se nos reenvía a los trofeos conseguidos y a las inadecuaciones del ganado para los lucimientos toreristas. 

  Lo que pudimos comprobar, asistiendo a este espectáculo, es que los profesionales que deberían encabezar los carteles deberían ser los picadores, monosabios y peones de brega. También habría que hablar de la cuadra de los caballos de picar y que no se ve mencionada, en este caso fue la de Manolo Gijón de Almodóvar del Campo en la provincia de Ciudad Real. 

   En otra época el picador era la principal figura.  Incluso en la corridas llamadas "concurso", los profesionales también omiten este deber de dar protagonismo al toro y a la brega necesaria para que la bravura del animal sea comprobada por el público. El lenguaje no verbal que impera en el ruedo desaparece en este tercio. Promover el reconocimiento a la labor hecha por el picador rivaliza con lo que se hace con el matador. Ver saludar a un picador y descubrirse es ya una imagen de la historia. El reconocimiento de su compañeros de cuadrilla hacia éste, también ha desaparecido.

    Otra cuestión que se debe tener muy presente y que preocupa a la gente que acude a estos espectáculo es el trato dado a los animales en el transporte y en los corrales hasta que es lidiado ya que puede no ser el adecuado. Pocas formas hay de acreditar ante el público que ha sido correctamente tratado con su debido descanso, manejo y alimentación. Se podría hacer un esfuerzo en este sentido para demostrar que se han respetado las habituales normas de cuidado del bovino.  

   La cornamenta puede ser manipulada, los profesionales sabrán si ha sido así citando al toro a que remate en tablas. Por la forma de llegar con el cuerno en la embestida a la madera del burladero, se sabe si el toro tiene bien calculada la longitud de su cuerno,  o si este ha sido recientemente disminuida. Hoy no hace falta afeitado, con tenerle puestas fundas y quitárselas muy poco tiempo antes de la lidia ya se consigue el mismo efecto. El comportamiento del animal manipulado y sujetado también tiene su repercusión en el comportamiento en la plaza.  

   Con las carreras que se le obligan a dar, nada más salir y con el asedio multipresencial de las cuadrillas, el animal se queda sin capacidad de recuperación pulmonar, lo que lo limita, ya que estará los apróximadamente diez minutos intentando recuperar su nivel habitual de respiración. Uno de los toros literalmente se echó al suelo agotado por la brega que le habían dado. 

   La prácticas de cubrir al toro con el peso del caballo y cerrarlo bajo el movimiento circular del caballo sin dejarlo salir de abajo y del lado, permiten a los lidiadores seguir consiguiendo ventajas en la movilidad del animal que irá perdiendo su agilidad y capacidad de respuesta. 

   El tercio de banderillas, en otra época servía para que el toro recuperara la movilidad, ahora sirve para dejar al animal listo para aproximarse a este con garantías de que tiene reducidas su capacidad de respuesta. 

   También se juega con la connivencia del público que considera la ventaja del torero de interés para que el espectáculo gane lucidez. Por otro lado la capacidad de influencia de las cuadrillas en el público, sugiriendo lo que tienen que pedir en cada momento, permite a los profesionales conseguir las dosis de castigo que ellos ven necesario en cada animal. 

Picadores en el paseíllo de la anunciada corrida de "encaste torista", verdaderos protagonistas de este tipo de espectáculo. Fotografía de Fermi Guijarro.

   Toreros practicando con la capa antes del primer toro y después del paseíllo. En este tipo de espectáculos, los peones de brega se tienen que emplear a fondo con el capote, ya que se estará pendiente durante toda la lidia de acudir al toro, para que esté bajo un continuo estímulo de este engaño. Fotografía de Fermi Guijarro.

   Picador dirigiéndose hacia el sitio desde el que citará al toro para picarlo, acompañado por el monosabio, otra figura poco conocida y que tiene su protagonismo en el tercio de varas auxiliando al picador. Fotografía de Fermi Guijarro.


   Toro puesto en suerte por el espada. Se puede apreciar cómo las líneas concéntricas que se dibujan en el ruedo han desaparecido. Estas líneas permiten conocer al picador y cuadrilla el sitio dónde se puede colocar el caballo y al toro. Habitualmente los areneros repasan, entre toro y toro, las líneas, en este caso no fue así. Cuando no se respetan las distancias o el caballo se dirige hacia el toro para motivar su inmediata embestida se produce un comportamiento antireglamentario que el público suele protestar. 

   Lo recomendable es que el toro se ponga a cierta distancia, superior al mínimo del reglamento que es la línea del interior del ruedo. Cuánto más distancia haya, más signos de bravura habrá, máxime cuando repite el animal conociendo que cada vez que se acerca, recibe herida en el lomo. 

   Es importante que el animal acuda al caballo con el único estímulo del picador. En la fotografía podemos observar al espada y la cuadrilla que se quedan prácticamente detrás del caballo, esta posición convenida e interesada les permite citar al toro, que el picador aprovechará para colocar el caballo delante y terminará embistiendo al caballo por el estímulo de los peones de brega. Es una adulteración del tercio de varas y que contraviene lo que se persigue en un encaste torista. Es un comportamiento fraudulento porque el espectador no podrá comprobar si verdaderamente el toro acude al caballo por su bravura o por los estímulos ajenos al caballo. 

   La persona que está de espaldas en la fotografía desde el callejón será la que ordene cuándo le tienen que retirar al toro del caballo. En realidad esto es competencia del picador, siendo el espada quien pueda solicitar cambio de tercio al presidente desde la primera vara. El posible lucimiento de los quites con capa en este tercio han desaparecido por completo, no se observó ni uno solo en los seis toros lidiados. Si que hubo alguna buena acción colocando en suerte al toro ante el caballo pero sin llegar a ser lucido. Estas suertes se valoran muy positivamente y en otra época eran las de mayor contenido artístico.  

   Lo que el público espera es que el protagonismo que pueda alcanzar el diestro lo alcance con la colocación del animal y el manejo para que tenga un tercio de varas adecuado a lo que se pretende exhibir que es la bravura del animal en el caballo. Sin embargo el castigo se piensa para que el matador pueda lucirse en su faena de muleta. Fotografía de Fermi Guijarro.

  


  Toro de la anunciada corrida de "encaste torista" de la Ganadería de Dolores Aguirre tutelado por cinco portadores de capote simultáneamente en el ruedo y en la misma zona. Esta práctica obliga al animal a elegir entre los distintos estímulos ofertados que no son los pretendidos por el director de lidia. Para el espectador resulta aberrante que un animal tenga que ser distraído por tantos engaños. Este disparidad podría repercutir en el comportamiento posterior a la hora de valorar su fijeza.  Fotografía de Fermi Guijarro.



   Toro de la anunciada corrida de "encaste torista" citado simultáneamente por cuatro peones de brega y observando con el capote listo para intervenir por espada. Este trato al toro produce falta de fijeza y en nada puede servir par el correcto manejo del animal. En esta ocasión se trataba de dirigir al animal a cierta distancia de la salida de caballos para que los picadores pudieran salir con cierta tranquilidad. Obviamente con cinco capotes simultáneamente utilizados para citar al toro es difícil conocer la respuesta del toro. Otro ejemplo de prácticas a mejorar en este tipo de espectáculos. Fotografía de Paco Zamora. 
   Toro de la anunciada corrida de "encaste torista" de la Ganadería de Dolores Aguirre recibiendo una vara delante de la cuadrilla completa y del matador, dejando prolongar el innecesario castigo sin intervenir en modo alguno. Si ya se ha medido en este envite la bravura, lo lógico sería sacar al toro del caballo y el picador dejar marcado el puyazo. El esfuerzo del animal empujando al caballo de aproximadamente 600 kilogramos inclinando hacia a él de arriba a abajo merma muy considerablemente sus aptitudes inmediatamente posteriores. En una un presunta corrida en la que se quiere exhibir la forma de comprobar la raza brava de un animal cuando su piel es herida se debería evitar el castigo al animal que no miden estos parámetros. Fotografía de Fermi Guijarro.

   Toro echado en el suelo durante la faena de muleta. Lo vemos en la imagen intentándose levantar por el estímulo del capote. Segundos antes empezó a "recular"  o lo que es lo mismo: andar para atrás. Algún miembro del público preguntaba que le pasaba al toro, y la contestación estaba clara, el toro estaba agotado de la faena que le habían dado. Esta es otra forma de obtener ventajas sobre la bravura del animal y que es poco visible por el público. En las faenas de ganadería que permiten medir la bravura de los animales para la posterior selección de animales se respetan los tiempos y se deja a los animales que se recuperen para que acometan a los engaños con todas las facultades. Fotografía de Paco Zamora



   En el libro "Folklore y costumbres de España", obra publicada en 1943 por Casa Editorial Alberto Martín de Barcelona y que edición fascímil reproduce Ediciones Merino de Madrid, hemos encontrado en su página 511 un óleo titulado: "Vista de los corrales de la antigua Plaza de Toros de Madrid (1858) con una corrida de Gaviria, dispuesta para el apartado". 

Al píe de página se cita: " De izquierda a derecha se ven los retratos de un vaquero; del espada Gonzalo de Mora y de un militar. A continuación el picador Manuel Calderón, Don Gonzalo Vilches (aristrócata); el picador Antonio Pinto; el espada Antonio Luque (Cúchares de Córdoba) y un vaquero. En el balcón siguiente el Marqués de Villaseca; la Duquesa de Medinaceli; el Marqués de Bogaraya; la Duquesa de Alba; el espada Francisco Arjona Guillén (Cúchares) y el tenor Tamberlick. A seguida Don Rafael Huertas; la cantante notabilísima Rosina Penco; el espada José Rodríguez (Pepote); La Marquesa de Villaseca; la actriz Berrobianco; el picador Osuna; El ex presidente del Consejo Sr. Arrazola; el eximio actor Don Julián Romea. A continuación un militar y el picador Francisco Calderón. Abajo en el burladero de la izquierda, el espada Antonio Sánchez (el Tato) y el picador Mariano Cortés (el Naranjero) y el burladero de la derecha, el célebre vaquero Antonio Rodríguez (Antoñín)" En la página 581 del libro se observa en el Índice de Grabados que ubica esta pintura al óleo en el Museo Moderno.

   Este óleo se exhibe en el museo taurino de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid y la imagen se ha obtenido de su catálogo. 

   Traemos este óleo a mención para acreditar el protagonismo de los picadores, que eran anunciados en los carteles como protagonistas del espectáculo. También es destacable conocer cómo se cuidaba el ganado en la plaza y cómo este era visitado tanto por espectadores como por los profesionales que después lo tendrían que lidiar. Quizás esto generaría otros problemas pero al menos se evitaban las sospechas de la manipulación. La ganadería que se exhibía era de raza jijona pura.  

   Mucho nos tememos que la organización de estos espectáculos de "encastes toristas" no permitirá que se pueda conservar la diversidad existente en el bovino ibérico, en cualquier caso se agradece que haya iniciativas que lo intenten.  

   Mientras tanto nos quedamos con otra demostración de que los profesionales taurinos están poco interesados en que la diversidad de la raza se acredite y por lo tanto su conservación. 

   Para este espectáculo se contó con la entrega de una cuartilla a cuatro caras en las que se describían algunas normas que afectaban a los espectadores y otras a los profesionales taurinos. Se agradece esta información que ayudan a entender lo que ocurre durante la lidia y el grado de cumplimiento. 

   Se recomienda que se entreguen hojas de puntuación de la conducta del ganado y ficha de sus características.
Ejemplo de ficha que se podría entregar para rellenar por el público en cada toro. Ayudaría a conocer los aspectos que científicamente se tienen en cuenta para definir su comportamiento. Procede el Programa de Mejora Genética de la Unión de Criadores de Toros de Lidia. 

Escala de evaluación de la Bravura para Bovinos de Lidia, recomendable para conocer cómo se puede calificar el ganado y las condiciones que deben darse para una buena evaluación durante la lidia y la tienta. 


Enlaces:

Ganadería Dolores Aguirre Ybarra

Ganadero de caballos de picar Manolo Gijón. Entrevista publicada en la revista Oretania.


sábado, 13 de septiembre de 2014

La organización de espectáculos taurinos ayuda, ¿o no?, a la conservación de la tradición ganadera.




   No es frecuente que hablemos de espectáculos taurinos en este espacio, lo justificamos cuando se utiliza en su celebración alguna variedad racial de bóvido que sea objeto de nuestros intereses de conservación. Los carteles de toros y anuncios de festejos, nos proporcionan información del rastro que han ido dejando determinadas variedades de vacuno herrado. La celebración de espectáculos taurinos, también pueden ser utilizados para identificar animales, su origen racial y su evolución morfológica. 

   Un año más, el Ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, lugar en el que se localiza el origen de una raza autóctona de bovino, que se empezó a utilizar para la lidia,   ha organizado su feria taurina en la que incluye una corrida con toros de la ganadería "Peñajara de Casta Jijona". Por segundo año consecutivo se ha contando con reses de esta ganadería, para la celebración de este espectáculo, también por segundo año consecutivo se ha contado con la difusión por Castilla La Mancha Televisión. 

   Se da la circunstancia, de que en Villarrubia de los Ojos, se estuvo criando ganado vacuno hasta principios del siglo XX, y de que el ganado originario de esta localidad, para determinados autores, está extinguido sin que se haya acreditado su desaparición.  Desde determinados ámbitos, se aboga por la correcta identificación y procedencia de los animales existentes en las ganaderías de toros bravos, que permitan eludir las leyendas sobre la evolución y extinción de algunas de las razas utilizadas para los festejos populares. Ciertos sectores, piensan que la defensa de la pervivencia de las variedades raciales, se puede hacer, siguiendo con el sistema tradicional de criar ganado para dedicarlos a los espectáculos taurinos. Para otros, entre los que nos encontramos, este ungulado, se podrá conservar, si se cría para usos diferentes a la lidia. 

   La ineficacia de las corridas de toros, para la defensa de las variedades de los bóvidos ibéricos, queda manifiestamente acreditada con el evento celebrado en Villarrubia de los Ojos. Ya se publicó artículo en la revista del Consejo Superior de los Colegios de Veterinarios, en el que se abordaba la cuestión en mayo de 2008, el tiempo, nos sigue dando la razón.  Nuestra posición, respecto a la utilización de los espectáculos para la reivindicación de la necesidad de conservar las distintas variedades, ha sido, desde el principio la misma: los espectáculos taurinos son la causa de la extinción, y sus profesionales, sus autores, como comentábamos recientemente en otra publicación de este espacio. 

   Vayamos a la constatación de lo afirmado: los organizadores de este espectáculo se habrán quedado sorprendidos, por las crónicas que se han publicado sobre la corrida celebrada, ya que ninguna recoge el enorme esfuerzo que se hace para que la singularidad del ganado jijón, todavía existente en algunas ganaderías, quede debidamente acreditado. Cuando la Tauromaquia es declarada Bien de Interés Cultural, pareciera que se justificaría, en mayor medida, divulgar el arraigo por lo que sentimos nuestro, o al menos cercano, sin embargo, la elección de este ganado ha sido denostada, como si nada tuviera que ver con la historia de la ganadería y con el pueblo, en el que se inicia la tradición ganadera del toro bravo en España, al menos en las crónicas conocidas a la fecha.  

   Ha llamado poderosamente la atención que el locutor de Castilla - La Mancha Televisión, en al menos tres ocasiones, manifestara que la casta jijona originaria de Villarrubia de los Ojos se había extinguido completamente, por la propia evolución de la tauromaquia. Casualmente, en la corrida del año anterior, sucedió lo mismo. No entendemos el recurso a la reiteración, de la negación de la existencia de algo que se tiene delante. Tampoco entendemos, que a estas alturas, se siga con el mito de la desaparición de las castas originarias y puras, como si alguna vez lo hubieran sido. 

   Durante la retransmisión, la intervención de un escritor, al que se le atribuye el seguimiento y conocimiento de la ganadería que lidiaba esa tarde, no sirvió para explicar la evolución de ésta. El pasado año también intervino este mismo escritor, al menos, argumentó por qué vía de ganaderos podría haber venido la sangre jijona a la ganadería de Peñajara de Casta Jijona, sin trasladar una versión contundente de la existencia, o no, de raza jijona en esta ganadería. Sorprendente este testimonio, para valorar la existencia de raza jijona en una ganadería que hace gala de su procedencia, y más sorprendente que se cuestione la existencia en el lugar de origen de la misma. Si se le presupone, este conocimiento, su testimonio, debería ser esclarecedor, no entendiendo la innecesaria divagación. 

   La explicación del ganadero, ante la Televisión Publica de la Comunidad Autónoma, que más animales consume para espectáculos taurinos, fue excesivamente sucinta, limitándose a decir que: efectivamente los toros de su ganadería tenía procedencia del ganado de los señores Jijones de Villarrubia de los Ojos. 

   Se pierde otra oportunidad de que, los seguidores de las corridas de toros de Castilla La Mancha Televisión, pudieran conocer lo que han sido las ganaderías que han llegado hasta nuestros días con animales de procedencia jijona. Se alimenta el mito de la pureza de las castas fundacionales y de la extinción de alguna de éstas, sin dar una explicación de la presunta desaparición, y la leyenda continua a merced de mejor ocasión.  

   Otros cronistas de la prensa escrita y digital, han llegado a justificar la crítica a la reivindicación de la raza jijona, con mayor número de palabras que, a la propia descripción peyorativa de los toros lidiados.  Es decir, que los ciudadanos de un pueblo, sientan como vigente el origen de una raza de ganado, forma, también, parte de las causas del fracaso de los lidiadores. Entendemos que criticar la vinculación y el sentimiento de los ciudadanos a una variedad racial de bovino, va más allá de las valoraciones que se deban hacer en una crónica taurina, al menos, si se quiere hacer con cierta neutralidad, imparcialidad y veracidad. Se desconoce la causa de este exceso por cuestionar continuamente la vigencia de los ancestros del ganado originario de Villarrubia de los Ojos que algunos casos alimentan el boicot a la ganadería y a la raza jijona.     

   Únicamente nos cabe recomendar, la antigua práctica de describir, en estos eventos la morfología del ganado. Echamos de menos que se describieran las características de la ganadería, y de cada uno de los animales que se lidiaron. En las crónicas localizadas no se hace mención a los distintas particularidades que aparecen en los toros de origen jijón. Precisamente un elemento diferenciador de esta raza es que prácticamente da todos los pelajes y otras singularidades morfológicas. Los descriptivos tradicionales de cualquier animal de lidia merecían una especial mención porque son difíciles de encontrar en otras variedades de vacuno. Cabría haber mencionado los siguientes calificativos: castaño, colorado, melocotón, tostado, capirotado, chorreado, rebarbo, carinegro, ojinegro, aldinegro, meleno... Tampoco se ha dicho nada de la forma del cuerpo y de la composición de los cuernos. El conocimiento de lo heterogéneo, obviamente no interesa, y mucho menos su difusión.  

   Han faltado también,  los nombres reales del ganado, y su pertenencia a las reatas clásicas de Martínez, de origen Jijón, que es la vía por la que viene este ganado,  y que es otra forma de conocer la procedencia. La mayoría de estos nombres están muy ligados a Villarrubia de los Ojos, ya que se corresponden con topónimos de la zona, y apodos que se utilizaban antiguamente, que la tradición oral ha traído hasta nuestros días, y que son otro nexo demostrativo del arraigo entre los animales lidiados y su lugar de procedencia.  

   En cualquier caso, se agradece el interés y empeño de las personas que desinteresadamente hacen posible las menciones de la raza autóctona de origen manchego, y se anima a las autoridades municipales, para que sigan apoyando la reivindicación de la vigencia de esta variedad animal, así como la recuperación de la tradición ganadera de Villarrubia de los Ojos. 


Crónica en la Tribuna de Ciudad Real. 8 de Septiembre de 2014. Edición impresa.


Crónica en el diario digital Lanza Digital. 8 de Setiembre de 2014.


Enlace a la crónica de la web Cargando la Suerte.  
http://www.cargandolasuerte.com/de-nuevo-un-petardo-y-de-nuevo-penajara/

Enlace al artículo:¿Falacia o validez? Los espectáculos taurinos garantizan la continuidad de la raza de encastes históricos de bravo en peligro de extinción. Publicado en mayo de 2008 en la Revista Información Veterinaria que edita el Consejo Superior de Colegios Veterinarios. 






martes, 2 de septiembre de 2014

"EL RESPETABLE" se extingue, acobardado por los profesionales de los espectáculos taurinos.


Imagen con la definición "EL RESPETABLE" del diccionario María Moliner:
Fuente: Fichero general de la base de datos de la Real Academia de la Lengua Española. 

"EL RESPETABLE" se extingue, acobardado por los profesionales de los espectáculos taurinos. 

Siempre he pensado que los causantes de la desaparición de las variedades raciales de los animales que históricamente se han utilizado para espectáculos taurinos  son los propios profesionales de los espectáculos. 

Hoy el debate no está en si los profesionales acaban o no con la diversidad existente en los bóvidos ibéricos, que casi lo han hecho,  está en si también producen la extinción de los espectáculos taurinos. De momento el respeto de los profesionales por el público va desapareciendo. En su día, al público que asistía a un espectáculo se le llegó a llamar "el respetable", abreviatura de  "el respetable público". También es cierto que se ironizó con esta denominación.

Para ilustrar la pérdida del respeto de los profesionales taurinos por los espectadores ofrezco un testimonio. No me lo cuenta nadie, soy testigo directo de amenazas de un auxiliador al alguacil y a espectadores por su actuación anti reglamentaria. Tras la denuncia a la Polícia, presente en los hechos, se recomienda silencio y se procede a la identificación de los espectadores para garantizar su seguridad tras el espectáculo, según manifestaron los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.   

Con estas actuaciones de los profesionales taurinos podemos concluir que para ellos el público importa poco, porque quien verdaderamente sufraga los espectáculos es nuestra Administración Pública. A ella se la hace subsidiaria de la decadencia de la, falazmente llamada tauromaquia. Los administradores públicos son conscientes de la notoriedad de este sector por estar asociado a determinadas identidades culturales. Ante el aparente arraigo de los ciudadanos a la asistencia tradicional a los espectáculos taurinos,  los gestores políticos de turno en el poder acceden gustosos a las pretensiones de los profesionales taurinos. Se genera un círculo de intereses entre las distintas administraciones y estos profesionales en el cual, lo que menos importa es el respeto por el espectador y mucho menos por la conservación de las variedades zoogenéticas existentes en los animales utilizados. Se llega a crear figuras como las declaraciones de Bienes de Interés Cultural con el ánimo de pasar a la historia cómo los blindadores de la organización de espectáculos taurinos.  Los intereses económicos de las actividades que permiten que se sigan organizando espectáculos están concentrados en muy pocas personas asociadas a reducidos grupos pero con gran capacidad de influencia política, lo que permite una protección pública del sector.    

La palabra espectáculo ha llegado tener ya el significado de lo que produce extrañeza o escándalo. La homogamia produce estos efectos. Ser espectador objetivo de un espectáculo taurino, sin estar dentro de un grupo cercano, se convierte en una actividad de riesgo. La cobardía se ha extendido entre los aficionados y a la gente le asusta estar en un tendido en el que el peligro no es que salte el toro, la perdición se genera al no mostrar complacencia con las actuaciones de los profesionales taurinos. Incitar a la petición de los trofeos por parte de las cuadrillas es una práctica habitual. Ser parte del público y no pedir trofeos inmerecidos produce señalamientos, indicar actuaciones anti reglamentarias puede ser invocado como incitación al escándalo público. Protestar por la desaparición de un tercio del espectáculo (el de varas, en el que presuntamente se mide la bravura del animal) es ya parte de la antigua tauromaquia en la que en las reseñas periodísticas se especificaban claramente y con todo detalle los pitos con su intensidad y hasta los silencios. 

          Parece muy lógico pensar que quien no se siente respetado abandone su afición de asistir a determinados eventos. Mantener la clientela y recuperar a los desencantados es muy sencillo si se les empieza a tratar con respeto. La nueva tauromaquia frente a la "tauromaquia amarilla" se debe diferenciar. Las verdaderas tradiciones evolucionan y se perpetúan si conservan su esencia. Los blindajes públicos de las antiguas tradiciones que sólo benefician a los que se lucran con la celebración de espectáculos, no son la solución. De momento a los profesionales les ha resultado más rentable fidelizar a las distintas administraciones que al público, en otros tiempos respetable.   

 Para ilustrar las contradicciones existentes en la celebración de espectáculos taurinos mostramos la imagen con el contenido que aparece en  un diario en el que se publica entrevista al presidente de una plaza de toros.
Pregunta al presidente: ¿Cree que uno de los problemas de esta plaza es que no existe una verdadera afición consolidada y que sigue siendo una plaza que asocia los toros a las fiestas, y por ello acusa cierto triunfalismo?.
Respuesta del presidente: Estoy de acuerdo.

Todo esto al hilo del excesivo afán de solicitar trofeos inmerecidos de los profesionales taurinos que intervienen en un espectáculo y de la concesión injustificada de estos trofeos y cómo esto termina siendo un elemento que perjudica la historia de una plaza. 
Profesional taurino amenazando a un miembro del respetable público. Imagen con efecto tiza y carbón de Microsoft Photo Editor. Esperemos que esta conducta y gestos no se conviertan en una prototípica estampa taurina.  

Imagen de la portada de la revista Palmas y Pitos de 1913. Fuente de la imagen y de la información: Hemeroteca Digital
La revista contó con un buen número de corresponsales literarios y fotográficos de provincias, así como en México, a los que el director les exigió que, ante el descrédito que estaba sufriendo la prensa taurina, sus reseñas fueran breves y concisas, además de veraces e imparciales. El título hace alusión a dos de las formas de evaluar la actuación de lo s profesionales taurinos por su intervención en un espectáculo. 



Basándose en modelos económicos y análisis econométricos, la presente obra estudia los fundamentos del mercado laboral taurino a partir de la clasificación denominada «escalafón», que se utiliza desde antiguo en el mundo de la tauromaquia para jerarquizar la importancia de sus distintos actores. A lo largo de cinco capítulos, se examina tanto la información que aporta este ranking como la que oculta, completándose con clasificaciones alternativas que contemplan otros criterios.

Algunos resultados del festejo que computan para medir la posición en el escalafón (Según RAE:Lista de los individuos de una corporación, clasificados según su grado, antigüedad, méritos, etc.) de un espectáculo utilizados en este libro: Cogido, herido, Gran bronca, Bronca, Bronca al saludar, Pitos, Leves pitos, Algunos pitos, Pitos y palmitas, División, Leve división, Ligera división, División al saludar, Silencio, Silencio tras leve petición, Silencio tras petición, Palmitas, Palmas tras ligera petición, Aplausos, Saludos, Ovación provocada por el torero, Ovación, Ovación tras leve petición, Ovación con ligera petición, Ovación tras petición y bronca a la presidencia, Ovación tras fuerte petición, Ovación tras mayoritaria petición, Ovación tras mayoritaria petición, Gran ovación con algunos pitos...

La pregunta es si los resultados del festejo son objetivos o inducidos por los propios profesionales. Conociendo la importancia del escalafón para los profesionales es evidente que necesitarían de una regulación dónde imperara la neutralidad e imparcialidad en la concesión de méritos y se persiguieran la consecución ilícita de trofeos.